La presidenta brasileña Dilma Rousseff obtuvo una victoria importante en la Corte Suprema ayer, en su batalla contra los intentos de destituirla mediante juicio político.
Una comisión de la cámara baja favorable a la oposición, que buscaba iniciar el proceso hacia un juicio político, fue anulada por el alto tribunal tras su creación la semana pasada en votación secreta.
El máximo tribunal falló el jueves por la noche que se deberá hacer una nueva selección de legisladores para esa comisión
En una demanda presentada por aliados de Rousseff, la corte dijo que dos aspectos clave de la formación de la comisión de juicio político fueron irregulares: los legisladores no debieron haber votado por dos grupos diferentes de diputados cuando decidieron quiénes deberían estar en la comisión y la votación no debió haber sido secreta.
La decisión de la Corte Suprema es otro golpe contra el rival de Rousseff y principal promotor de la impugnación, el presidente de la cámara baja Eduardo Cunha. 
Todas las decisiones anuladas fueron tomadas por Cunha, que enfrenta cargos por corrupción y obstrucción de la justicia. Está acusado por fiscales federales de aceptar al menos 5 millones de dólares en sobornos en conexión con un escándalo masivo en el gigante petrolero estatal Petrobras.
El proceso para un juicio político contra Rousseff fue iniciado en la Cámara baja a inicios de este mes bajo acusaciones de que la presidenta violó leyes fiscales al utilizar fondos de bancos estatales para cubrir déficits presupuestarios. Ella niega las acusaciones.
La Cámara de Diputados deberá crear primero una comisión de juicio político que votará sobre si se permite que el pleno de la cámara vote sobre la medida. Si dos terceras partes de la cámara votan a favor de impugnar a Rousseff, la medida pasa entonces al Senado, que decidirá si la presidenta debe ser destituida.
En otra decisión favorable a Rousseff, la Corte Suprema dijo que el Senado tiene derecho a rechazar el proceso de juicio político por mayoría simple incluso si dos terceras partes de la cámara baja lo aprueban. Rousseff tiene más respaldo en el Senado que en la cámara.
Sin embargo, si el proceso es aceptado por el Senado, Rousseff tendría que dejar el puesto por hasta seis meses.
Un funcionario cercano a la mandataria le dijo que su gobierno saludó la decisión de la corte, “pero queremos asegurarnos de que el Senado no le dé la espalda a Rousseff ahora”.
“Hay alivio, pero no ha terminado. El tercer trimestre de 2016 será aún muy difícil”, dijo la fuente, que habló a condición de preservar el anonimato. 
El Congreso brasileño entra en receso la semana próxima y es improbable que tome más decisiones sobre el proceso de juicio político antes de febrero.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here