Las calles están inundadas, las casas destruidas y las autoridades temen el numero de víctimas fatales aumente

El estado de Texas (EEUU) afrontaba hoy grandes inundaciones históricas luego del paso del huracán “Harvey”, que provocó intensas precipitaciones en el sur del país, donde causó la muerte de al menos tres personas y dejó una docena de heridos, informaron autoridades locales.

La mayor preocupación ahora son “las catastróficas y amenazadoras” inundaciones, dijo el gobernador de Texas, Greg Abbott, ya que se espera que durante los próximos días “las lluvias sean intensas desde Corpus Christi a Houston”.

En tanto Charles Wax, alcalde de la ciudad de Rockport, una población de 9.000 habitantes al suroeste de Houston, confirmó que el huracán “se cobró la vida de tres personas y dejó más de 12 heridos por el derrumbe del techo de un complejo de viviendas”.

Wax explicó que cerca de un 40 por ciento de los residentes de Rockport “no obedeció la evacuación obligatoria declarada por las autoridades ante el advenimiento de Harvey”.

Según el comisario de Aransas, Bill Mills, una persona murió durante el incendio de una casa, mientras que otras tantas fueron atendidas por heridas, consignó la agencia Dpa.

Asimismo, una mujer murió al salir de un vehículo que quedó atrapado por la crecida de las aguas en el área de Houston, señaló el canal de noticias CNN, mientras que se desconocen las circunstancias de la tercera muerte.

El epicentro de la tormenta estaba a unos 190 kilómetros de Houston y se había estabilizado con vientos de 80 kilómetros por hora, señaló el Servicio Nacional de Meteorología a las 22 (3 GMT de hoy), y adelantó que “las lluvias torrenciales continuarán”.

Harvey tocó tierra el viernes 50 kilómetros al noreste de la localidad de Corpus Christi como “huracán de categoría 4”, el primero en 12 años de esa envergadura, y a lo largo del sábado fue perdiendo intensidad hasta llegar a la categoría 1.

El presidente estadounidense Donald Trump estuvo al tanto de los operativos de rescate desde su retiro en Camp David, en Maryland.

Trump se reunió con el vicepresidente Mike Pence y funcionarios de altos cargos del gobierno para analizar la situación, y destacó en un comunicado emitido por la Casa Blanca que “la prioridad número uno es salvar vidas”.

Asimismo recordó a su equipo que “el mayor impacto de la tormenta tendrá lugar en los próximos días, cuando se esperan fuertes lluvias e inundaciones”.

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