Tensión: Estados Unidos impone más sanciones al gobierno de Maduro

El vicepresidente, Mike Pence, dijo que es tiempo de hacer más y que todas las opciones están sobre la mesa.

El gobierno de Estados Unidos impuso nuevas sanciones a políticos aliados al gobierno de Nicolás Maduro y pidió a países latinoamericanos congelar cualquier activo de la petrolera estatal venezolana.

Pence llegó ayer a la capital colombiana para discutir con el Grupo de Lima –que integra Argentina– los siguientes pasos ante la crisis en Venezuela, incluidos nuevos mecanismos para entregar ayuda humanitaria, después de que el fin de semana falló un primer plan para introducir alimentos y medicinas.

Al encuentro también llegó el autoproclamado presidente interino venezolano, Juan Guaidó. En su discurso Pence anunció que su gobierno enviará otros 56 millones de dólares para ayudar a las naciones vecinas de Venezuela a enfrentar la llegada masiva de venezolanos que huyen de la crisis económica de su país. De manera paralela, el Departamento del Tesoro estadounidense anunció la imposición de sanciones a cuatro gobernadores venezolanos aliados a Maduro.

Al respecto, Pence adelantó que su país anunciaría castigos aún más fuertes a “las redes financieras corruptas” y aseguró que encontrarán “cada dólar que han robado y regresaremos ese dinero al pueblo venezolano”. Asimismo, Pence repitió la amenaza de Donald Trump de que “todas las opciones están sobre la mesa”. “Es tiempo de hacer más”, dijo y agregó: “Pronto llegará el día en que terminará la larga pesadilla, cuando Venezuela será de nuevo libre, cuando su gente verá un renacimiento de la libertad”.

¿Una farsa?
De acuerdo a Mark Weisbrot, codirector del Centro para Investigación Económica y Política que aboga por una salida negociada de la crisis venezolana, las sanciones adicionales de parte de Estados Unidos podrían incrementar el sufrimiento de los venezolanos y acarrear más violencia política.

La presencia del vicepresidente estadounidense en Bogotá se produjo dos días después de que un plan de la oposición para introducir ayuda humanitaria a Venezuela derivara en varios enfrentamientos cuando las fuerzas leales a Maduro impidieron la entrada de los camiones y se enfrentaron con la gente que acompañaba los cargamentos.

Al respecto, Weisbrot dijo que esta situación “fue un truco de relaciones públicas, porque la ayuda fue sólo una pequeña fracción de la coa medicina de la que están privando a los venezolanos con las sanciones”, y agregó que “como admitió el gobierno de Trump, fue un intento de lograr que el ejército venezolano desobedeciera a Maduro. Fue una farsa y fracasó”.

Ayer, el gobierno de Colombia informó que 167 miembros de las Fuerzas Armadas de Venezuela pidieron protección a este país. De acuerdo con Migración, en los últimos dos días llegaron uniformados de la Guardia Nacional y la Policía Nacional Bolivariana, entre otras. Varios estaban acompañados por sus familias por temor a las represalias.

Cautela
Durante su visita a la capital colombiana, Guaidó recibió el trato de un jefe de Estado, con los máximos honores.

Sin embargo, durante el encuentro con el Grupo de Lima, el líder opositor no ofreció detalles específicos sobre sus iniciativas pese a las especulaciones de que podría solicitar una intervención como sugirió el sábado Julio Borges, embajador de la oposición en el Grupo de Lima.

“Ser permisivos con la usurpación de poder que ha llevado adelante este grupo sería una amenaza a la democracia de toda América”, afirmó.

A la par, varios líderes latinoamericanos que han respaldado a Guaidó rechazan el uso de la fuerza para solucionar la situación.

“Esperamos que la presión de la comunidad internacional, el diálogo y la prudencia prevalezcan para que, aunque las circunstancias sean muy parecidas a la que se vivieron en mi país, tengamos la capacidad de encontrar una solución diferente a la que se dio en ese momento”, dijo el presidente panameño Juan Carlos Varela en referencia a las similitudes entre la actual crisis venezolana y la situación que su país vivió en 1989, cuando Estados Unidos invadió Panamá para remover al dictador Manuel Noriega.

Brasil rechaza una intervención militar
Brasil descartó ayer la opción de una intervención militar para la crisis de Venezuela, pero se declaró a favor de la “presión diplomática, política y económica” para que Nicolás Maduro sea obligado a dejar el poder.

“Nadie está apostando por una solución militar”, dijo el vicepresidente de Brasil, Hamilton Mourao, en Bogotá, donde se reunió el Grupo de Lima. “Para nosotros la militar nunca fue una opción. Brasil siempre aboga por las soluciones pacíficas”, dijo.

Más temprano, en su exposición formal en Bogotá, el vicepresidente brasileño afirmó que creía “firmemente” que es “posible devolver a Venezuela al concierto democrático de las Américas sin cualquier medida extrema”.

 

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