”¿El peligro cuál es?”, preguntó el Pontífice, y dijo: ”Que nosotros presumimos ser justos, y juzgamos a los otros. Juzgamos también a Dios, porque pensamos que debería castigar a los pecadores, condenarlos a muerte, en vez de perdonar”.

”Si en nuestro corazón no hay misericordia, la alegría del perdón, no estamos en comunión con Dios; si bien respetamos todos los preceptos, porque es el amor que salva, no sólo la práctica de los preceptos. Es el amor por Dios y por el prójimo que da cumplimientos a todos los mandamientos”, agregó.

Explicó que ”la misericordia es la verdadera fuerza que puede salvar al hombre y al mundo del ‘cáncer´ que es el pecado, el mal moral, espiritual”.

”Sólo el amor llena los vacíos, las cosas negativas que el mal abre en los corazones y en la historia”, sostuvo.

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