”Yo no aconsejaría reemplazar el euro por un nuevo dracma. Dudo que esto sea lógicamente factible o económicamente deseable. Yo optaría por un régimen transitorio en el que nadie sabe con precisión si Grecia está dentro o fuera”, estima el experto de ‘Financial Times’ Wolfgang Münchau.

”Mi opción preferida sería una moneda paralela que actúa como un medio de intercambio, aunque no sirviera como almacén de valor o unidad de medida. Su denominación sería el euro. Esta seudomoneda no sería de curso legal. Su éxito dependería de si la gente lo acepta. Serviría para proporcionar liquidez temporal en caso de que al país tuviera que cortársele la financiación del banco central”, aclara.

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”Por otra parte, el lanzamiento de una moneda totalmente independiente enviaría una fuerte señal a los mercados financieros de que el Gobierno de Atenas está preparándose para salir del euro”, advierte.

”Los mercados financieros, asustados por la posibilidad del impago de las deudas de Grecia denominadas en euros, empezarían a sacar tantos euros como pudieran y los acreedores externos probablemente se negarían a refinanciar sus préstamos debido al temor de que Grecia no los devolviera. Para un país que todavía es muy dependiente de la financiación externa para mantenerse a flote ese escenario sería muy doloroso”, apuntala.

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