EE.UU., más que nunca, necesita elegir el camino hacia la adopción del oro como dinero, ya que el dólar de papel ha fallado definitivamente, escribe Keith Weiner en su artículo. Según el economista, EE.UU. empezó a sufrir la crisis en 1971, cuando el entonces presidente Richard Nixon creó el sistema monetario actual y el dólar se convirtió en una promesa vacía, respaldada por prácticamente nada.

Desde entonces, se estableció el régimen mundial de la moneda fiduciaria irredimible. La deuda de EE.UU. se ha disparado, duplicándose aproximadamente cada ocho años. El tipo de interés creció hasta 1981 y luego entró en caída libre. Todos estos factores han acercado el próximo colapso del sistema financiero, afirma Weiner.

Si EE.UU. vuelve a usar el oro como dinero, se salvará de la catástrofe, asegura el economista, ya que esta medida permitirá a los ahorradores mantener la deuda y los intereses dentro de unos límites.
 
El principal argumento contra el patrón oro es que EE.UU. necesita una política monetaria flexible para salir de las recesiones. Sin embargo, subraya el analista, la crisis del 2008 echó por tierra este concepto. Las planificaciones monetarias no lograron predecir la catástrofe que se avecinaba y los programas de rescates no han podido arreglar nada.

Weiner asevera que EE.UU. debería adoptar el patrón oro incluso si otros países siguen atados al fallido papel moneda, ya que, según su opinión, es la única manera no solo de evitar la próxima crisis que ya está tocando a la puerta, sino también de prosperar. Un componente importante de la prosperidad es la disciplina que impone el oro a los gastos del Gobierno, concluye el economista.

RT

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