Quim Torra, el independentista que será nuevo presidente de Cataluña

Independentista convencido pero sin experiencia en política, el abogado, editor y escritor catalán Joaquim Torra Pla, conocido como Quim Torra, fue elegido hoy como jefe del Ejecutivo catalán y tendrá como objetivo culminar el plan rupturista de su antecesor, Carles Puigdemont, en uno de los momentos más críticos para Cataluña.
Desde que fue propuesto candidato del Gobierno de Cataluña el jueves pasado, el calificativo que más recibió el independentista Torra (Blanes, Gerona, 1962) fue “radical”.

“Sí, soy un radical. Soy un radical porque me gusta entrar al fondo de los problemas”, contestó él mismo a las críticas y cerró el asunto.

Amante del catalanismo de los años 20 y 30, Torra aparece en la escena de los círculos culturales del nacionalismo catalán en 2008 al fundar la editorial A Contra Vent, un sello que recupera autores clásicos de la literatura de no ficción y el periodismo en lengua catalana, además de editar nuevas firmas.

Previamente había regresado de Suiza, donde era ejecutivo en una gran compañía de seguros, luego llegó su momento como activista cultural y el cénit de su proyección fue en 2015, al acceder de manera inesperada a la presidencia de la influyente organización Ómnium Cultural, impulsora del separatismo en las calles.

Torra es integrante del llamado “núcleo duro” del independentismo y, como era de esperar mientras se barajaba su nombre, fue duramente cuestionado en los últimos días por sus explícitas críticas antiespañolas.

Sin embargo, está bien visto por las familias del independentismo, incluida la CUP -Candidatura de Unidad Popular​​-, y porta una imagen de transversalidad y de espíritu de diálogo, según reflejan los diarios españoles en sus portales.

Con buena oratoria, Torra, un enamorado del universo previo a la guerra civil, supo en poco tiempo ser un parlamentario de resonancias clásicas, por encima de la media habitual.

Pero también es considerado por los partidos no secesionistas como un “títere” de Puigdemont, el hombre destituido por el gobierno de Mariano Rajoy que en octubre puso a Cataluña al borde del precipicio al impulsar una declaración de independencia que llevó a Madrid a intervenir la autonomía de la región.

Leal al mandato del referéndum del 1 de octubre y muy cercano a Puigdemont, la cara del nuevo “president” no era hasta ahora muy conocida fuera de Cataluña, pero con su candidatura su figura cobró relevancia internacional.

Primero, se vio envuelto en la polémica por una serie de tuits que había publicado hace tiempo y en los que arremetía contra los españoles y los acusaba, entre otras cosas, de expolio, por lo que tuvo que salir a pedir disculpas, aunque no escondió su molestia.

También sus artículos en la prensa alertaron al sector no independentista que advirtió que habrá una ausencia de “normalidad” en Cataluña bajo su presidencia.

Incluso su figura está marcada por las duras críticas de la oposición a su perfil radical al que califican de “xenófobo” y “antiespañol”.

Fue Inés Arrimadas, líder de Ciudadanos, quien destacó textuales de artículos de Torra en los que dice que España es una “país exportador de miseria”, que “necesita un psiquiatra” y habla de una “avalancha migratoria” o de “bestias con forma humana que viven entre nosotros”, en referencia a los españoles.

Pero Torra, antes de su mando y ahora, sostiene su idea una y otra vez: “Tenemos que decir más que nunca, de forma clara y serena, que nadie nos hará callar ni abdicar de los principios e ideas que defendimos ayer, defendemos hoy y defenderemos mañana. La causa de la independencia es legítima”.
Con cierta rigidez estratégica y rechazo al exceso de pragmatismo que pueden tomarse como puntos débiles, este activista -más que político de fuste- asume hoy al frente del gobierno para trabajar por una “república catalana libre justa, próspera” en una de las etapas más convulsas de la historia de la región.

Fuente: Télam

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