El presidente de Rusia, Vladimir Putin, mantiene activa una campaña contra McDonald’s en la cual ya se cerraron temporalmente 27 locales de la cadena, incluido el que está ubicado en la Plaza Pushkin de Moscú, que fue el primero en abrir sus puertas en 1990.

En lo que sería una suerte de guerra de hamburguesas frías, el organismo estatal encargado de evaluar la salubridad de los restaurantes clausuró 12 locales de McDonald’s en agosto, seis más en septiembre y nueve en lo que va de octubre, informó el sitio español ABC.

Según la prensa local, el gobierno de Putin busca desquitarse de este modo con los Estados Unidos por las políticas aplicadas por la administración de Barack Obama. ”Rusia emplea a menudo elembargo contra productos extranjeros, sobre todo alimenticios, por razones políticas”, expresó la periodista Marina Koren.

Pero los más afectados por el apriete gastronómico de Putin serán los casi 37 mil rusos que trabajan en los 435 establecimientos de McDonald’s en ese país. Hasta el momento, ya fueron inspeccionados 200 locales ante la necesidad de ”evitar que se violen las normas sanitarias”, según fuentes oficiales.

La relación entre Putin y Ronald McDonald era excelente antes del desembarco ruso en Crimea (Ucrania) que supuso una crisis política y militar a mediados de este año en la que intervinieron los Estados Unidos y otros países de la OTAN.

Antes del anexo de Crimea a Rusia, McDonald’s había sido sponsor de los Juegos de Invierno realizados este año en Sochi. A partir del episodio, la cadena cerró dos locales en Crimea por ”problemas logísticos” y actualmente tiene nueve locales suspendidos en Moscú y sus alrededores.

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