Las autoridades locales justifican esta medida argumentando que hay una disminución en las matrículas escolares y que además existe un déficit de mil millones de dólares que enfrenta el sector escolar.

La presidenta del sindicato de maestros, Karen Lewis, consideró que es ”un día de luto” para los niños de Chicago.

El alcalde Rahm Emanuel declaró que ”se que es muy difícil, pero creo firmemente que lo más importante que podemos hacer como ciudad es proporcionar a la próxima generación un futuro mejor” agregó que ”hay un arduo trabajo por delante, pero estoy seguro de que juntos con el apoyo de maestros y directores de escuela, padres de familia y la comunidad, nuestros hijos van a tener éxito”.

Los cierres de estas escuelas tendrán lugar en barrios principalmente hispanos y afroamericanos, lo que ha generado numerosas protestas a lo largo de los últimos meses. Quienes se oponen a la medida dicen que esta afecta desproporcionadamente a vecindarios de minorías y que pondrán en peligro la educación de niños provenientes de familias de bajos recursos.

Durante la audiencia en las oficinas de las ”Escuelas Públicas de Chicago” CPS por su sigla en inglés, estuvieron presentes padres, maestros, estudiantes y miembros de la comunidad de Chicago, protestando por la aplicación de estas medidas.

La policía detuvo a decenas de manifestantes que bloquearon la entrada al edificio y los accesos a los elevadores del CPS.

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