”El plan maestro de Washington sigue siendo engañosamente simple: neutralizar a China por medio de Japón y a Rusia por medio de Alemania mientras que EE.UU. apoye a estos países”, explicó Escobar en su artículo para RT, precisando que el ‘gran nuevo juego’ siempre ha sido por el control de la masa euroasiática.

Rusia fue el único país de los BRICS que de facto impedía este plan, hasta que Pekín lanzó su Nueva Ruta de Seda, que supone vincular a toda Eurasia en una bonanza comercial mediante un ferrocarril de alta velocidad.

El proyecto va a desviar el tránsito de cargas a la tierra desde el mar, durante décadas controlado por el ‘libre comercio’ y portaaviones de EE.UU., acentuó el periodista.  

Ante estos planes, el juego crucial lo constituye actualmente la elaboración por Moscú y Pekín de un sistema de pagos alternativo al SWIFT.

Mientras Rusia está preparándose para cerrar su cielo completamente contra los misiles intercontinentales, aviones furtivos, misiles de crucero e incluso el ‘ataque relámpago global’ estadounidense con sus avanzados sistemas antimisiles S-500.

Incluso si la situación llega a lo imprevisto -una guerra entre la OTAN y Rusia por Ucrania- los círculos militares rusos están seguros de su superioridad convencional y nuclear tanto en el mar como sobre la tierra.

”A diferencia de toda la ostentación de la OTAN y el Pentágono y su demonización de Rusia, lo que la cúpula militar rusa no necesita publicitar es que las armas avanzadas de Rusia están un par de generaciones por delante de las de EE.UU.”, subrayó el analista.

”Mientras el Pentágono estaba enredado en Afganistán e Irak, pasó completamente por alto el salto tecnológico de Rusia”, agregó.  

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