”Soy muy consciente de que las simples palabras no pueden igualar la profundidad de su dolor, ni pueden curar sus corazones heridos”, declaró Obama durante una vigilia nocturna en la atribulada comunidad de Newtown, Connecticut ”Sólo puedo esperar que les ayude el saber que no están solos en su dolor”.
La masacre de 26 niños y adultos en la escuela primaria Sandy Hook, el viernes, provocó horror en todo el mundo, reflexión profunda en Estados Unidos, un nuevo debate político sobre el control de armas y preguntas acerca de qué llevó al atacante a cometer tal masacre.
También dejó a un Presidente recién reelecto esforzándose abiertamente por encontrar mayores respuestas. Obama indicó que en las próximas semanas usaría ”todo el poder de este cargo” para colaborar con profesionales de la policía y de salud mental, padres y educadores, en un esfuerzo para evitar más tragedias como la de Newtown.
”¿Se puede decir que estamos realmente haciendo lo suficiente para dar a todos los niños de este país la oportunidad que se merecen de vivir sus vidas con felicidad y con sentido? He estado reflexionando sobre esto en los últimos días”, declaró Obama, sombrío y firme, mientras alguien de la audiencia sollozaba.
”Si somos honestos con nosotros mismos, la respuesta es no. Y vamos a tener que cambiar”.
El Presidente prometió encabezar un esfuerzo nacional, pero no dejó claro en qué consistiría, y en qué medida abordaría el explosivo tema del control de armas.
”¿Qué otra opción tenemos?”, preguntó Obama. ”¿Estamos realmente preparados para decir que somos impotentes frente a esta masacre, que la política es demasiado difícil?”
Mientras Obama leía algunos de los nombres de las víctimas en sus comentarios iniciales, varias personas se desplomaron emocionalmente y sus sollozos se oían en toda la sala.
Cerró su intervención leyendo lentamente los nombres de cada una de las 26 víctimas.
”Dios los ha llamado a todos a casa. Que todos los que permanecemos aquí, podamos encontrar la fuerza para seguir adelante y hacer que nuestro país sea digno de su memoria”, indicó.
Para Obama, que está terminado su cuarto año en el cargo, fue otra triste visita a otra comunidad que no puede aún creer lo que ha sucedido. El deber del Presidente es estar allí, para escuchar y consolar, para ofrecer ayuda, aunque la única cosa a su alcance sea un abrazo.
Todas las víctimas murieron por múltiples disparos de fusil hechos de cerca.
En total fueron 27 víctimas en Newtown: seis adultos y 20 niños y niñas que perecieron en la escuela, además de la madre del atacante, que fue asesinada en su casa.
Durante la vigilia, los niños portaban osos y perros de peluche. Los más pequeños estaban sobre el regazo de sus padres.

LEÉR MÁS  Encuentran un barco ruso hundido con 200 toneladas de oro que valen U$S 130.000 millones

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here