”Un grito se eleva con fuerza… es el grito de la paz, nunca más la guerra”, exclamó el domingo anterior el obispo de Roma, retomando la célebre frase pronunciada por Pablo VI ante la ONU en 1964, en plena guerra de Vietnam.

Según Federico Lombardi, vocero del Vaticano, la vigilia tendrá lugar en la plaza de San Pedro como parte de una ceremonia muy sobria que contará con la presencia de miles de fieles y las palabras del Santo Padre, para quien ”la verdadera paz nace del corazón del hombre”.

Casi la totalidad de los distintos ámbitos italianos ya expresó su adhesión, entre ellos los sindicatos y los representantes de las comunidades judías e islámicas, consignó la agencia de noticias ANSA.

De esta manera, millones de personas se preparan para participar hoy en la jornada planetaria de ”oración y ayuno” por la paz ”en Siria, Medio Oriente y el mundo entero” que desde las 19 y hasta las 23 hora local (de 14 a 18 hora argentina) tendrá como centro la plaza San Pedro y la meditación de Francisco.

El Papa argentino pidió la participación también de cristianos no católicos, fieles de otras religiones y no creyentes.

En tanto, en cientos de países de todo el mundo, cristianos, miembros de otras religiones y no creyentes, se concentrarán en distintas plazas de sus ciudades para pedir por la paz.

Llueven las adhesiones de todo el mundo porque ”la paz es un bien que supera toda barrera, un bien de toda la humanidad”, como declaró el Pontífice el viernes en su cuenta de Twitter.

Se trata de un gesto fuerte de la Iglesia, que manifiesta toda su voluntad de encontrar una ”solución política” y la preocupación por ”toda vana pretensión militar” y una escala de guerra más allá de Siria.

Una preocupación reiterada hoy por el arzobispo Pietro Parolin, designado por el Papa como Secretario de Estado a partir del 15 de octubre y experto de Medio Oriente, señaló que ”están en juego los equilibrios del mundo, la convivencia presente y futura de varias religiones y de los grandes grupos étnicos”, dijo.

Por su parte el ”canciller vaticano”, el arzobispo Dominique Mamberti afirmó que ”si la violencia prosigue, no habrá vencedores sino sólo derrotados”.

El miércoles, el Papa envío una carta al presidente ruso Vladimir Putin, anfitrión de la Cumbre del G-20, donde hizo un llamado al diálogo para ”encontrar una solución que evite la inútil masacre a la que estamos asistiendo en Siria”.

También una autoridad de la Iglesia ortodoxa como el Patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé, aceptó el llamado del ”hermano en Cristo, Papa Francisco”.

Entre otras, resultó significativa la adhesión de Ahmad Badreddin Hassou, el Gran Mufti sunnita de Siria, ”cada uno decide en conciencia, más allá de su propia confesión”, dijo el Gran Mufti.

En una visita reciente a Jordania, el cardenal Jean-Luis Touran, enviado especial del Sumo Pontífice, invitó a los musulmanes, obispos, cristianos y no creyentes a rezar una oración común, para recordar a toda la gente que sufre en la región.

En el gobierno italiano, participarán católicos como el ministro de Defensa, Mario Mauro, y en forma indirecta, una atea como la canciller Emma Bonino.

”Adhiero a la iniciativa radical”, precisó la jefa de la diplomacia, o sea a los tres días de huelga de hambre decididos por el líder Marco Pannella ”en apoyo al ayuno propuesto por el papa Francisco para Siria”.

La Iglesia está movilizada en todo el mundo, son 1.200 millones de fieles, de las diócesis a los religiosos y a las 700 mil monjas a las cuales se les pidió oraciones especiales.

En San Pedro se comenzará leyendo el texto del Angelus del domingo: ”Guerra llama guerra; Estalle la paz; Nunca más la guerra”.

Las oraciones por la paz de cuatro papas -Pío XII, Juan XXIII, Juan Pablo II y Benedicto XVI- se alternarán con lecturas bíblicas y oraciones.

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