Entre 15.000 y 20.000 personas marcharon por el centro de Montevideo en reclamo del fin de la impunidad para quienes cometieron crímenes durante la última dictadura militar en Uruguay (1973-1985).

En la céntrica Plaza Cagancha se entonó el himno nacional y la multitud se disolvió pacíficamente, en medio de atronadores aplausos, ya que no hubo discursos ni se permitía participar con emblemas partidarios.

Pese a que en los últimos diez años se encarceló a una veintena de policías y militares y se identificaron tres restos óseos de personas desaparecidas, las organizaciones sociales y de derechos humanos lo consideran insuficiente y exigen esclarecer todos los hechos.

La de ayer fue la vigésima edición de la llamada ”Marcha del silencio”, que coincide con la fecha en la que fueron asesinados, en Buenos Aires, los legisladores Zelmar Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz en 1976.

Ese día aparecieron muertos además William Whitelaw y Rosario Barredo, dos uruguayos militantes de organizaciones de izquierda que también residían en la capital argentina y fueron asesinados por integrantes de los aparatos represivos de los dos países, en el marco de la llamada Operación Cóndor de la que participaron también fuerzas de Paraguay y Chile.

Las organizaciones de derechos humanos de Uruguay calculan que hubo 200 desaparecidos en el marco de la represión del régimen militar a fuerzas opositoras, además de miles de presos y exiliados.

El ministro de Defensa Nacional, el ex guerrillero Eleuterio Fernández Huidobro, volvió a criticar a esas organizaciones que calificó como ”minorías vociferantes” porque lo acusan de retener información sobre las causas que se investigan.

El funcionario replicó que aporta ”toda la información que piden y más” y que trabaja todos los días del año para colaborar en las investigaciones para esclarecer los hechos.

”No hay que confundir la nueva mayoría con las minorías vociferantes”, subrayó el ministro, quien agregó que los militares no fueron responsables de la dictadura sino ”civiles, con la dirección de una embajada extranjera y gente de traje de alpaca y perfumería francesa”.

A la dictadura ”la dirigieron dirigentes políticos civiles, cámaras empresariales y grandes medios de prensa civiles”, sostuvo Fernández Huidobro, popularmente conocido como ”el Ñato”.

”Eran todos civiles, todo el equipo económico de la dictadura, los que tomaban las decisiones, eran súper, recontra civiles. Esos tienen información. No nos la vamos a arreglar con el fajinero. Hay que agarrárselas con los que dieron las órdenes y las siguen dando”, concluyó.

Sobre si permanecerá en el cargo ante el pedido de renuncia hecho por algunas de esas organizaciones sociales, Fernández Huidobro aseguró que tiene el respaldo del presidente Tabaré Vázquez, aunque dijo que ”los ministros son tan perecederos como la lecha fresca”.

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