El ex presidente del país sudamericano era el candidato preferido en las encuestas para las próximas elecciones presidenciales. El 15 de agoste será el Tribunal Superior Electoral el que decida si Lula puede ir como candidato o no.

Quien fuera el presidente más valorado de la historia de Brasil sufrió este miércoles el golpe más duro de su carrera política. Luiz Inácio Lula da Silva fue condenado en segunda instancia por corrupción pasiva y lavado de dinero.

Los magistrados de Porto Alegre ratificaron la condena que interpuso el pasado mes de julio el juez de Curitiba Sergio Moro. Por ahora se conoce el voto a favor del juez Joao Pedro Gebran y el del magistrado Leando Paulsen. Se espera a conocer el parecer del juez Laus, el tercero que compone el Tribunal Regional Federal de la 4ª Región (TRF4) de Porto Alegre. Pero ya se puede afirmar que con esta segunda condena el líder del Partido de los Trabajadores (PT) tendrá muy difícil su participación en las elecciones de 2018 a pesar de ser el candidato favorito de los brasileños.

Este juicio ha sido considerado por diversos analistas como “histórico”, no sólo porque pone en jaque a una de las figuras más importantes de la política brasileña, sino por su relevancia a la hora de influir en las elecciones de octubre de 2018. Hasta el momento el ex mandatario era el favorito de los comicios y sin él se espera la aparición de candidatos outsiders alejados de la política que puedan canalizar el descontento de los brasileños. Pero el cumplimiento de la condena sólo se llevará a cabo una vez que se agoten todos los recursos. El ex mandatario todavía no iría a la cárcel y podría seguir con su campaña electoral e inscribirse como candidato el próximo 15 de agosto. A partir de esa fecha el Tribunal Superior Electoral (TSE) será quien decida sobre su participación en los comicios.

Según la Ley de la Ficha Limpia son inelegibles los candidatos condenados por crímenes contra la administración pública, por lo tanto se prevé que Lula da Silva quede fuera. Pero Lula puede recurrir a los tribunales superiores por su derecho a disputar la Presidencia, por lo que la condena de este miércoles se entendería como un jaque a la reina antes del jaque mate definitivo.

Fuente: el Mundo

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