Luego del apoyo parlamentario recibido por militarizar Río de Janeiro lanzan la candidatura de Temer

Después de que el jefe de Gabinete sugiriera que Temer es el mejor defensor de su legado, su publicista Elsinho Mouco lo proyectó como candidato en las elecciones del 7 de octubre. Sin embargo, Temer tiene un nivel de aprobación bajísimo.

El responsable de marketing y campañas del gobierno brasileño, Elsinho Mouco, posicionó ayer al presidente Michel Temer como posible candidato para las elecciones presidenciales de octubre. El anuncio se dio luego de que el Senado aprobara su decreto de intervención militar federal en Río de Janeiro. El ex presidente y favorito en todas las encuestas, Luiz Inácio Lula da Silva, calificó la intervención como una medida que sólo persigue un interés puramente político.

El gobierno de Temer recibió ayer por la madrugada un amplio respaldo en el Senado, donde se aprobó el decreto de intervención militar en la seguridad pública de Río por 55 votos contra 13 y una abstención. La oposición liderada por el Partido de los Trabajadores (PT) intentó bloquear la iniciativa, pero no lo logró.

Después de que unos días atrás el jefe de gabinete, Eliseu Padilha, sugiriera que Temer es el mejor defensor de su legado, el publicista Elsinho Mouco lo proyectó como candidato en las elecciones del 7 de octubre, creyendo que la intervención militar en Río lo catapultará en las encuestas. Así, el responsable del marketing y campañas publicitarias del gobierno lanzó abiertamente su deseo de tener a Temer como el candidato de la alianza oficialista actual. “Cambiamos la agenda, ahora el momento es otro. El ya es candidato”, dijo Mouco y agregó: “hoy la mayor preocupación del brasileño es la seguridad pública y el presidente jugó todas sus fichas en la intervención”. Hoy, y desde hace varios meses, la popularidad del mandatario se encuentra por el piso: tiene tan solo entre el 3% y el 5% de apoyo.

El viernes pasado el mandatario decretó la intervención federal en la seguridad pública de Río de Janeiro y puso al Ejército al frente de las operaciones y al mando de los cuerpos de policía, del servicio penitenciario y de bomberos. Se trata del primer decreto de intervención militar en asuntos internos desde el fin de la dictadura, en 1985. El gobernante, además, creó el Ministerio de Seguridad Pública, un desdoblamiento de la cartera de Justicia.

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El ex presidente, Lula da Silva, se refirió a la intervención en una entrevista con la radio Itatiaia de Belo Horizonte, en el estado de Minas Gerais al este del país. El líder del opositor PT opinó que el mandatario intenta imponer su agenda de seguridad de cara a su posible candidatura. “Creo que Temer está encontrando una forma de ser candidato presidencial. Y él cree que la inseguridad es algo que puede sacarle electores a (el ultraderechista Jair) Bolsonaro”, dijo Lula.

Lula es el favorito en las encuestas a vencer en primera y segunda vuelta las elecciones generales de octubre, aunque corre el riesgo de ser detenido y estar inhabilitado para participar a raíz de que recibió el 24 de enero una condena confirmada en segunda instancia a 12 años y un mes de prisión por corrupción en la Operación Lava Jato.

“Creo que Temer está haciendo una apuesta. El sacó de la agenda de gobierno la reforma jubilatoria, rechazada por la sociedad, y puso en agenda algo que es visto favorablemente por la sociedad, que es la lucha contra la criminalidad”, evaluó el líder del Partido de los Trabajadores. El ex presidente dijo, además, que sus rivales buscan apartarlo de la disputa electoral: “Con Lula, apenas uno puede pasar a la segunda vuelta conmigo. Sin Lula, pasan dos de ellos”.

Segundo en las encuestas está el diputado ultraderechista Bolsonaro, a 21 puntos de Lula, quien también se quejó de la intervención en Río de Janeiro por considerarla una búsqueda electoral de Temer. “Temer ya robó muchas cosas, pero mi discurso él no podrá robarlo”, respondió Bolsonaro.

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Más allá de los cálculos políticos, Lula fue muy crítico con la intervención militar porque considera que carece de un plan estratégico de seguridad. El ex presidente afirmó que nadie puede estar en contra de tomar medidas de emergencia contra la delincuencia, pero, dijo, es necesario que no sea apenas pensando en política. “El Ejército no está preparado para lidiar con un delincuente en una favela sino para defender la soberanía nacional, contra enemigos externos. Sin estar preparado, el ejército, después del espectáculo, puede tener un resultado negativo. Nosotros proponemos llevar ciudadanía a la población”, agregó.

El líder del PT se encontraba ayer en Minas Gerais participando de una caminata del Movimiento Sin Tierra, que lucha por la reforma agraria, y ayer presentó sus últimos recursos de queja de su condena (pronunciada el 24 de marzo a 12 años de cárcel) ante el Tribunal Regional Federal 4 de Porto Alegre.

La medida también fue criticada por fiscales de la República, como Deltan Dallagnol, a cargo de resonantes investigaciones de la operación Lava Jato. El fiscal rechazó los allanamientos colectivos que el gobierno espera realizar en sus operaciones de búsqueda de personas en las favelas. “El Código de Proceso Penal no autoriza la expedición de mandatos de búsqueda colectivos o genéricos. Al contrario, exige la mayor precisión posible en las viviendas a ser requisadas”, escribió Dallagnol en una serie de tuits. “Si caben las búsquedas y aprehensiones en las favelas de Río, caben también en los gabinetes del Congreso”, sentenció.

Por su parte, la directora ejecutiva de Amnistía Internacional para Brasil, Jurema Werneck, afirmó que la utilización de tropas militares en situaciones específicas no mejoró los índices de violencia. Por el contrario, explicó, propició lo que calificó como graves violaciones de los derechos humanos, especialmente en las comunidades más empobrecidas.

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