Los observadores de la ONU recolectaron el arsenal del grupo guerrillero, que pasará a ser un partido de izquierda

 La guerrilla colombiana de las FARC se desprendió ayer definitivamente de sus armas, en el último capítulo de la lucha que sostuvo durante medio siglo contra las instituciones democráticas, y dos semanas antes de reciclarse a la legalidad como partido político.

“Con esta dejación de armas, el conflicto realmente termina y comienza una fase nueva en la vida de nuestra nación”, proclamó el presidente Juan Manuel Santos, durante un acto donde los observadores de la ONU pusieron en un contenedor las últimas armas que faltaban por guardar.

“Hoy en efecto desaparecieron ya oficialmente las FARC como grupo armado, ya las FARC son ciudadanos colombianos sin armas. Seguirán haciendo su proselitismo político sin violencia”, agregó el presidente desde la localidad de Fonseca, en el departamento caribeño de La Guajira.

Los delegados de la ONU pusieron dentro del último contenedor las armas que quedaban por guardar y Santos puso el candado, como cierre a la vez real y simbólico del conflicto que desangró vastas zonas rurales de Colombia desde 1964, con la secuela de 250.000 muertos, 60.000 desaparecidos y millones de desplazados. Los contenedores fueron subidos por una grúa a dos camiones blindados que emprendieron una travesía de 930 kilómetros con destino a Bogotá.

Maniobras similares se cumplieron desde el 31 de julio en los 26 campamentos donde están concentrados los ex guerrilleros, cuando la ONU empezó la extracción de armas. Todos los camiones se dirigieron desde entonces con los contenedores a Bogotá, donde las armas serán fundidas para la construcción de tres monumentos a la paz.

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Los delegados internacionales recibieron en total 8111 armas de manos de casi 7000 combatientes de las FARC, en función del acuerdo de paz del año pasado firmado por Santos y por el líder guerrillero Rodrigo Londoño, alias Timochenko, que puso fin a la insurrección armada de la guerrilla comunista más antigua de América latina, una reliquia anacrónica sin la menor simpatía ciudadana y hostigada sin descanso por las fuerzas regulares desplegadas en sus zonas de influencia.

Tan impresionante como la cantidad de pistolas y fusiles de diverso calibre de las que se desprendieron los insurgentes fue la entrega de parte de los mandos guerrilleros de las precisas coordenadas de cientos de escondites con arsenales con enorme potencial destructivo.

Los rebeldes señalaron la localización de 873 escondites -“caletas” en la jerga guerrillera- dispersos en las sierras y otras áreas rurales donde circulaban. La misión de verificación de la ONU lleva inspeccionadas 510, de donde recolectaron 795 armas de fuego, 22 toneladas de explosivos, 3957 granadas y 1846 minas antipersonales.

Las partes involucradas en la negociación de paz decidieron que los monumentos construidos con el metal fundido se ubicarán en La Habana -sede del extenso y sinuoso proceso de paz-, en un sitio por designar de Colombia y en la sede de la ONU en Nueva York.

El segundo en la línea de mando de las FARC, Iván Márquez, aprovechó la ceremonia de la que tomó parte con Santos y el jefe de la delegación de la ONU, el francés Jean Arnault, para llamar la atención sobre el asesinato de dos rebeldes en zonas donde no quedaban armas. También recordó que el siguiente paso de las FARC en su entrada a la vida civil será la reconversión en partido político, como quedó definido entre los puntos centrales del acuerdo negociado en La Habana.

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“El nuevo partido seguramente se llamará Fuerza Alternativa Revolucionaria de Colombia”, dijo Márquez en la primera mención pública de un probable nombre para esa formación. “Estaremos dentro del sistema, pero levantaremos clara y nítida nuestra voz contra el sistema. No queremos romper con nuestro pasado. Hemos sido y seguiremos siendo una organización revolucionaria”, agregó sobre su nuevo partido, que será presentado el próximo 1° de septiembre.

En los próximos días habrá también novedades en los 26 campamentos donde los ex guerrilleros se concentraron desde febrero, llamados zonas veredales transitorias de normalización (ZVYN), los mismos donde dejaron las armas para los contenedores. Esos lugares pasarán a denominarse espacios territoriales de capacitación y reincorporación (ETCR).

Los ex combatientes empezarán la fase de desmovilización, donde recibirán instrucción académica y atención psicosocial. El objetivo es ayudar a esos cientos de hombres y mujeres que vivieron de las armas a adaptarse a la vida civil y convivir con el resto de la sociedad.

“La apuesta nuestra es que la inmensa mayoría, a partir de que logremos generar proyectos colectivos económicos, permanezcan en esas zonas e incluso vengan las familias a vivir en esas zonas”, dijo recientemente Carlos Antonio Lozada, otro dirigente de las FARC.

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El grupo rebelde, que fracasó en su intento de tomar el poder durante medio siglo de esfuerzos armados, comienza así una nueva etapa después de sellar la paz al cabo de cuatro años de negociaciones.

Sin embargo, los problemas en la zona rural continúan con otros nombres. Aún quedan activos unos 450 disidentes de ese grupo, así como el Ejército de Liberación Nacional (ELN) -menos numeroso- y bandas dedicadas al narcotráfico de origen paramilitar.

Armas y víctimas del conflicto

8000

Armas

Fue el total entregado por los cerca de 7000 efectivos de las FARC desde la firma del acuerdo de paz. Las armas fueron puestas a disposición de la ONU en contenedores situados en 26 campamentos y se trasladaron a Bogotá en camiones blindados

873

Escondites

Las FARC tenían además cientos de escondites o “caletas” donde guardaban municiones y armas pesadas. Tras inspeccionar más de la mitad de esos arsenales, los observadores de la ONU obtuvieron 1,3 millones de cartuchos, 22 toneladas de explosivos, más de 3000 granadas y 1000 minas antipersonales, entre otras armas

250.000

Muertos

El conflicto comenzado en 1964 dejó durante su más de medio siglo de existencia 250.000 muertos, 60.000 desaparecidos y millones de desplazados de sus pueblos en las zonas rurales de Colombia

Agencias AFP, AP y DPA

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