La Unión Europea presiona al Mercosur para cerrar un acuerdo antes de la cumbre del G20

En una jugada de último momento y con amplio margen de riesgo, la Unión Europea presionó al Mercosur para apurar la firma del demorado acuerdo de libre comercio entre ambos bloques antes de la cumbre de presidentes del G20 que se hará en Buenos Aires a fin de noviembre.

La jugada de los europeos tiene un destinatario definido: mostrarle a Donald Trump que el proteccionismo que hoy pregona Estados Unidos va a contramano con la ola aperturista que impera en el mundo con el ejemplo de acuerdos de libre comercio.

A la vez, la intención de la Unión Europea resulta riesgosa en estos momentos porque todo dependerá de un acuerdo de cúpulas entre el presidente saliente de Brasil Michel Temer y la decisión de Jair Bolsonaro que asumirá el 1 de enero y hasta ahora no se ha mostrado muy adepto al Mercosur.

 

Según confirmaron fuentes diplomáticas de la Unión Europea, la Cancillería argentina, la Casa Rosada y el Parlamento europeo, la intención de Bruselas es firmar el acuerdo de libre comercio antes de la cumbre del G20. De hecho, la UE convocó para una reunión de urgencia con el Mercosur y sus encargados de comercio y de agricultura para mitad de este mes. Esta ronda de negociaciones fue confirmada por el Gobierno y por diplomáticos de Uruguay.

Ayer, llegaron a la Argentina un grupo de 10 eurodiputados para la cumbre de Parlamentarios del G20. Entre ellos se encuentra José Ignacio Salafranca, el ex embajador de la UE en la Argentina y uno de los promotores de esta línea de trabajo con el Mercosur. Este eurodiputado de acceso directo al presidente de la Comisión de la Unión Europea Jean-Claude Juncker y a la secretaria de Comercio de la UE, Cecilia Malmström, ya organizó varias reuniones para dar con el objetivo que se trazó para esta jugada de alto vuelo político Europa.

Salafranca se reunió con el viceministro de Hacienda Miguel Braun, con el secretario de Agricultura Miguel Etchevehere, el presidente de la Cámara de Diputados Emilio Monzó, la vicepresidenta Gabriela Michetti y con el secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Horacio Reyzer. A todos ellos, Salafranca les llevó el mismo mensaje: la apuesta por cerrar de una vez por todas el acuerdo de libre comercio de la Unión Europea y el Mercosur antes de la cumbre de presidentes del G20 para dar una fuerte señal de multilateralismo al mundo.

“Estamos ante una oportunidad histórica de culminar antes del G20 las arduas y largas negociaciones por el libre comercio que nuestros bloques de la Unión Europea y el Mercosur llevan adelante”, dijo Salafranca.

Además, el eurodiputado destacó que por su magnitud el acuerdo de la Unión Europea y el Mercosur es “tres veces más importante que el acuerdo que selló la UE con Japón y siete veces más importante que el que se logró con Canadá”.

 

Desde el Ministerio de Hacienda que lidera Nicolás Dujovne un allegado al ministro expresó que “Argentina está siempre lista para firmar pero hay que ver cómo avanza Brasil”.

En tanto, fuentes calificadas de la Cancillería dijeron sin vueltas: “Es bueno que la Unión Europea haya propuesto una reunión antes del G20 pero la posibilidad de lograr avances relevantes va a depender de la autonomía que tenga Brasil para negociar”.

Por otra parte, en la Casa Rosada un funcionario allegado a Mauricio Macri destacó que “sería histórico y un gran gesto cerrar un acuerdo del Mercosur y la Unión Europea pero es cierto que para ello inevitablemente el gobierno actual de Temer debería contar con el respaldo del entrante presidente Bolsonaro”.

 

Las trabas actuales

Además, para cerrar este acuerdo faltan algunas negociaciones en el capítulo comercial. Desde el lado de la UE se necesita cerrar el tema de aranceles por las autopartes, el tema de indicadores geográficos de normas de origen, el transporte marítimo y los aranceles o cupos de los lácteos. Por el lado del Mercosur aun resta resolver el interrogante europeo sobre el ingreso de las carnes, biodiesel y arroz al mercado de la UE.

Salafranca y otros diplomáticos de la UE se mostraron optimistas frente a estas trabas que persisten desde hace más de un año. Y dijeron que acordar sólo el 10 % de la totalidad de un acuerdo es mínimo si se evalúa la apuesta mayor de ese objetivo.

El otro gran escollo político de estas intenciones de la UE y el Mercosur hoy se llama Brasil.

El ministro de Hacienda del presidente electo de Brasil, Paulo Guedes dijo hace pocos días que la Argentina y el Mercosur “no son prioridad” para el Brasil que se viene bajo la presidencia de Bolsonaro. Luego intentó relativizar esas declaraciones.

Pero lo cierto es que el margen de maniobra de Bolsonaro ante un acuerdo del Mercosur y la UE es muy limitado teniendo en cuenta el escaso tiempo que resta para la cumbre del G20.

Salafranca se reunirá en los próximos días en Brasil con diplomáticos de Itamaraty e intentará un acercamiento con referentes de Bolsonaro. La misión no parece nada fácil pero la presión de la UE por dar gestos hacia Washington parecen pesar más.

“Brasil no debería poner un obstáculo a un acuerdo beneficioso para todos. Y si se evalúa que esta será una oportunidad única e histórica bien vale la pena hacer el esfuerzo”, dijo Salafranca.

Habrá que ver si la presión de una cumbre del G20 de por medio no resulta ser clave para destrabar unas negociaciones que llevan muchos años. Y si el fenómeno de Brasil puede llegar a terminar por dar una vuelta de página en todo este complejo entramado.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here