”La UE ha decidido poner fin al embargo de armas a la oposición siria y mantener todas las demás sanciones a Siria”, dijo el ministro de Relaciones Exteriores británico, William Hague, luego de más de 10 horas de difíciles discusiones con sus pares europeos en Bruselas.

Hague aseguró que la decisión ”envía un fuerte mensaje de Europa al régimen de Al Assad” y que el resultado es el que buscaba Londres, informó la agencia de noticias EFE.

No obstante, el canciller británico señaló que el Reino Unido no tiene ”planes inmediatos para enviar armas a Siria”, pero destacó que la decisión de hoy le da ”flexibilidad para responder en el futuro si la situación sigue deteriorándose”.

Londres llevaba meses insistiendo en dar este paso, que era rechazado por una mayoría de países europeos encabezada por Austria, un grupo que en los últimos días fue perdiendo adherentes, entre ellos España e Italia.

Tras el encuentro en Bruselas, el canciller español, José Manuel García-Margallo, dijo que su gobierno se vio forzado a dar este giro debido a la evolución de las circunstancias en Siria, la internacionalización del conflicto y la necesidad de tratar de acelerar su fin.

Austria, en cambio, se erigió como el gran crítico de la iniciativa impulsada por el Reino Unido y, en menor medida, por Francia.

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Austria adujo que permitir el ingreso de más armas a Siria sólo agravaría un conflicto que en 26 meses ya dejó más de 70.000 muertos, según la ONU, y empañaría la reputación de la UE como un bloque que trabaja para resolver conflictos, especialmente luego de haber recibido el Premio Nobel de la Paz 2012.

Luego de una jornada entera de negociaciones, los ministros de los Veintisiete no lograron una posición común sobre el embargo a la oposición, por lo que éste desaparecerá, como estaba previsto, el próximo día 31, como querían París y Londres.

En paralelo, los países pactaron un acuerdo intergubernamental en el que se comprometen a no entregar armas hasta el 1 de agosto con el fin de ”dar una oportunidad al diálogo” en una conferencia de paz sobre Siria que Estados Unidos y Rusia propusieron celebrar en Ginebra, según explicó García-Margallo.

En ese texto, indicó, se incluyeron además condiciones que limitan la entrega de armas para atender la debida protección de los civiles y salvaguardas para garantizar que no caigan en manos de extremistas, teniendo en cuenta que la insurgencia siria está dominada por grupos islamistas, algunos vinculados a Al Qaeda.

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Al final, el canciller de Austria, Michael Spindelegger, dijo que su país estuvo de acuerdo con el texto gracias a estas garantías.

Además de comprometerse a no entregar armas hasta el próximo 1 de agosto, el bloque de los 27 países europeos acordó mantener el resto de sanciones impuestas a Siria, que incluyen una gran batería de medidas diplomáticas, financieras y comerciales.

En coincidencia con la cumbre en Bruselas, los jefes de la diplomacia de Estados Unidos y Rusia, John Kerry y Serguei Lavrov, respectivamente, se reunieron hoy en París para discutir los preparativos para la conferencia de Ginebra.

Sin mencionar ninguno de los dos una fecha para la conferencia, Kerry reiteró que su objetivo es formar un gobierno de transición con representación de la administración de Al Assad y de los rebeldes, mientras que Lavrov pidió paciencia y dijo que organizar un encuentro de esta envergadura ”no es un asunto menor”.

Siria dijo ayer que acepta en principio participar de la conferencia. La oposición, sin embargo, aún no confirmó su presencia, y desde hace cinco días está reunida en Estambul, Turquía, tratando de superar enormes divisiones internas y de decidir si va y a quién manda para representarla.

Rusia considera obligatorio invitar a los países vecinos de Siria y a Irán, a lo que se opone Estados Unidos, que acusa a Teherán de suministrar armamento a Damasco.

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Además, Estados Unidos dice que lo lógico sería que del gobierno de transición no participen ni Al Assad ni ningún otro funcionario que esté acusado de excesos en la represión de la revuelta opositora, que comenzó en marzo de 2011.

Rusia, por el contrario, se niega a soltarle la mano a Al Assad, su principal aliado en el mundo árabe.

Hoy, el gobierno de China se sumó y anunció que desea participar activamente de conferencia de Ginebra.

Paralelamente, el debate sobre las armas químicas en el conflicto sirio divide a Francia y Rusia.

En Siria, en tanto, intensos combates continuaron hoy en la estratégica ciudad de Al Qusair, en la frontera con el Líbano, donde hace más de una semana el Ejército combate a insurgentes con apoyo de la milicia chiita libanesa Hezbollah.

En medio de los combates, una corresponsal de la televisión siria murió hoy al ser atacada por rebeldes cerca de una base aérea, dijo el Ministerio de Información en un comunicado.

Yara Abbas, corresponsal de guerra de la televisora estatal Al-Ikhbariya, se suma a las decenas de periodistas que fueron asesinados, heridos o secuestrados desde que comenzó la crisis.

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