La tensión y las amenazas por Venezuela llegan a la ONU

El Concejo de Seguridad de las Naciones Unidas analizó la situación del país caribeño. Estados Unidos pidió más sanciones para el régimen.

Lejos de amainar, la tensión en Venezuela aumenta día a día, tanto adentro del país como fronteras afuera. Ayer, hubo cruces diplomáticos en la Organización de las Naciones Unidas, pero también hubo enfrentamientos en la frontera del país caribeño con Brasil, donde el gobierno de Nicolás Maduro mantiene el bloqueo al ingreso de la ayuda humanitaria.

La temperatura también se eleva por la situación del autoproclamado presidente interino, Juan Guaidó, quien tenía previsto regresar a Caracas luego de reunirse en Colombia con el Grupo de Lima. Maduro amenazó con detenerlo ni bien pise suelo venezolano.

Durante la reunión del Concejo de Seguridad de la ONU, Estados Unidos llamó a más países a sumarse a sus sanciones contra responsables del Gobierno venezolano y a aumentar la presión para lograr la salida de Maduro del poder.

“Los venezolanos necesitan nuestra solidaridad y nuestra ayuda para poder imponerse frente al despiadado y violento régimen, salir en democracia y empezar a reconstruir su país”, sostuvo el enviado especial de EE.UU. para Venezuela, Elliott Abrams.

En su discurso, Abrams pidió a otros países que se sumen al suyo y sancionen a “aquellos involucrados en la violencia del pasado fin de semana” y que aporten más ayuda humanitaria para el país.

En ese sentido, insistió en que Naciones Unidas no debe facilitar asistencia para la población a través del Gobierno, porque “la cleptocracia de Maduro robará parte y malversará el resto para reforzar su control sobre el poder”.

Abrams explicó que EE.UU. pidió la reunión del Consejo de Seguridad en respuesta a la negativa de Maduro a aceptar ayuda humanitaria y a los choques violentos de este sábado.

Respuesta

En tanto, el canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, pidió en la ONU la aprobación de una resolución que rechace “la amenaza y el uso de la fuerza” contra el país, en respuesta a las acciones de EE.UU.

Arreaza denunció supuestos preparativos de EE.UU. para intervenir militarmente en Venezuela y llamó al máximo órgano de decisión de Naciones Unidas a pronunciarse para que “se descarte esa opción por completo”.

“Pedimos que puedan acordar y suscribir una resolución rechazando la amenaza y el uso de la fuerza” contra Venezuela, señaló.

El ministro insistió en que la operación humanitaria impulsada el sábado por la oposición con el apoyo de EE.UU. fue una “grosera agresión” contra la soberanía nacional y culpó a los antichavistas de la violencia.

“Nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, nuestra Policía Nacional Bolivariana pudo contenerla sin el uso de ningún tipo de fuerza letal”, aseveró, subrayando que la mayoría de los heridos fueron miembros de las fuerzas del orden.

Además, culpó a los opositores del incendio de camiones con ayuda en la frontera colombiana y aseguró que, cuando las fuerzas del orden los inspeccionaron después, encontraron en los vehículos no sólo alimentos sino también alambres y clavos utilizados para crear barricadas y armas.

Los deportan luego de entrevistar a Maduro

Un equipo de la cadena estadounidense de TV hispana Univisión fue deportado a Miami luego de permanecer retenido durante tres horas en el Palacio de Mirafloressede del gobierno de Venezuela, y de que fuera interrumpida la entrevista que le realizaban al presidente Nicolás Maduro. El equipo de seis periodistas -entre ellos Jorge Ramos, el mismo que fue expulsado de la Casa Blanca por orden de Donald Trump después de una tensa rueda de prensa- partió desde el aeropuerto de Caracas con destino a Miami. La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), entre otras organizaciones en defensa de la libertad de expresión a nivel mundial, condenaron la censura.
Latinoamérica para los latinoamericano

América Latina se ve inmersa en una severa crisis de representación y pareciera que el 2019 aceleró el quiebre del sistema político venezolano que ya mostraba cierta fragilidad. Han pasado sólo dos meses y Venezuela atraviesa el dilema de los “dos presidentes”, ha roto relaciones diplomáticas con Colombia, y recibe fuertes presiones internacionales para que Nicolás Maduro renuncie, a un mes y medio de haber jurado por un nuevo período presidencial.

Con la crisis política sobreviene la debacle económica. Actualmente Venezuela no puede hacer uso del dólar como moneda internacional, ni negociar transacciones a través de dicha divisa, eliminando la posibilidad de negociar acuerdos con entidades financieras internacionales. Asimismo el 97% de su PBI depende del petróleo, lo que significa que las sanciones impuestas por Estados Unidos a la petrolera PDVSA así como la congelación de sus activos en el país norteamericano y de los ingresos que genera la venta del petróleo, impactan fuertemente en la economía. Según el último informe presentado en noviembre de 2018 por la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y por la Organización Internacional para las Migraciones, son más de tres millones los venezolanos que han migrado, 2,4 millones con destino a algún país latinoamericano. Con escasez de alimentos y medicamentos, la crisis social se sigue profundizando.  
Guaidó y el Grupo de Lima

Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay, y Perú -países miembros del llamado “Grupo Lima”- se reunieron el lunes en Bogotá con Juan Guaidó y el vicepresidente de Estados Unidos, Mike Pence. Dentro de las conclusiones de la reunión expresaron “su compromiso en favor de la transición democrática y la reconstrucción institucional, económica y social en Venezuela, destacando que la permanencia de Nicolás Maduro y su régimen ilegítimo en el poder representa una amenaza sin precedentes a la seguridad, la paz, la libertad y la prosperidad en toda la región”.

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Sin embargo, al mismo tiempo, y en contra de cualquier tipo de intervención extranjera, la declaración resalta “la convicción de que la transición debe ser conducida por los propios venezolanos pacíficamente en el marco de la Constitución y el derecho internacional, apoyada por medios políticos y diplomáticos, sin uso de la fuerza”.

Iván Duque, presidente de Colombia durante la reunión del Grupo Lima. | AFP

En igual sentido, el ex presidente español Felipe González destacaba que es esencial devolver el conflicto a su esfera original, que es América Latina. Venezuela no debiera recrear un episodio más de la lucha geopolítica entre Estados Unidos, Rusia y China.

Los pueblos de Latinoamérica y el Caribe, fieles a una tradición y a una cultura de paz, han sido capaces de contribuir a la construcción de un marco jurídico de resolución pacífica de controversias para la región y para todo el mundo. Antecedentes históri
cos como las Doctrinas Calvo, Drago, Tobar y Estrada, plantean la capacidad de la región para resolver sus controversias pacíficamente y sin la injerencia de potencias extranjeras.

La región necesita fortalecer la institucionalidad democrática y tiene las herramientas para hacerlo. No se trata de reemplazar las instituciones vigentes, como la reciente idea de creación de ProSur; sino de identificar sus falencias y buscar estrategias que las revitalicen y sirvan a los objetivos para las cuales han sido creadas. / Dolores Gandulfo (Licenciada en Relaciones Internacionales (USAL) y Coordinadora del Observatorio electoral de la COPPAL)

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