Los dos presidentes se reunieron en el Palacio de la Revolución para celebrar el primer contacto oficial entre sus gobiernos en más de medio siglo. Luego participaron en un franco, y en ocasiones torpe, intercambio con la prensa. Obama y Castro respondieron las preguntas de los reporteros durante 55 minutos.

Los dos líderes intercambiaron críticas de sus países incluso cuando dijeron que estaban comprometidos para continuar con el camino hacia la normalización de las relaciones a pesar de las profundas diferencias que los separan.

“Deme la lista de los presos políticos para soltarlos de inmediato”, dijo Castro al ser cuestionado por un reportero sobre los disidentes arrestados por su gobierno. “Solo mencione la lista ¿cuáles presos políticos?”.

Los grupos de derechos humanos rápidamente hicieron listas, distribuidas por correo electrónico y redes sociales, de las personas que habían sido encarceladas por manifestarse o desafiar al gobierno de Castro.

El líder trató de voltear la crítica a su gobierno al referirse a los derechos humanos en Estados Unidos, con el argumento de que los países que no proporcionan atención de salud universal, educación e igualdad salarial no están en condiciones de cuestionar a Cuba. También dijo que la base de Guantánamo debe ser devuelta a su país.

“No es correcto que me pregunten por presos políticos”, dijo Castro.

Obama comentó que en la reunión previa había presionado al presidente cubano por el tratamiento de los disidentes y reafirmó que se reuniría con algunos opositores. Pero también le aseguró a Castro que Estados Unidos no tenía la intención de intervenir en el futuro de su país.

“El destino de Cuba no será decidido por Estados Unidos o cualquier otra nación”, dijo Obama. “Cuba es soberana y tiene muchas razones para sentir un gran orgullo por eso. El futuro de Cuba será decidido por los cubanos, no por nadie más”, añadió Obama.

El presidente estadounidense dio un paso más y concedió que Estados Unidos debe hacerle frente a las críticas pronunciadas por Castro. “De hecho, le doy la bienvenida a los comentarios del Presidente Castro sobre las áreas en las que siente que nos quedamos cortos, porque creo que no hay que ser inmunes a la crítica, ni tenerle miedo a la discusión”, dijo Obama.

Fue una impresionante muestra de calidez en un día dominado por el simbolismo de la primera apertura entre Cuba y Estados Unidos desde la guerra fría.

Obama dijo que esperaba ver que se levantara el embargo, algo que Castro ha calificado como “el obstáculo más importante para nuestro desarrollo económico y el bienestar del pueblo cubano”.

“Estamos de acuerdo en que todavía queda por delante un camino largo y complejo”, dijo Castro, mientras le sonreía a Obama. Incluso se mantuvo cordial cuando el presidente estadounidense bromeó sobre la inclinación de la familia Castro por los largos discursos. “Lo más importante es que hemos empezado a dar los primeros pasos para construir un nuevo tipo de relación, que nunca ha existido entre Cuba y los Estados Unidos”, comentó el presidente cubano.

Hubo momentos difíciles cuando los dos presidentes hacían comentarios y se sacaban de su zona de confort. Obama, decidido a marcar la agenda con la rueda de prensa –algo que Castro rara vez hace– conminó al líder cubano para que respondiera las preguntas de los periodistas.

Después de que terminó de contestarle una pregunta a Andrea Mitchell, una presentadora de NBC News, instó a Castro para que también lo hiciera.

Mitchell preguntó sobre los derechos humanos, y Castro la regañó diciéndole que era una pregunta injusta.

Al final de la conferencia de prensa, los dos mandatarios intentaron hacer un saludo que mezclaba el apretón de manos con el puño revolucionario en alto, pero Obama ofreció el brazo con torpeza por lo que no pudo realizarse.

El presidente estadounidense dijo en una entrevista posterior que estaría “feliz” de reunirse en algún momento con Fidel Castro. “Si está bien de salud sería bueno reunirme con él, estaría feliz de hacerlo y sería un símbolo del final de este capítulo de la guerra fría en nuestras historias”, le dijo Obama a ABC News. “No me queda claro cuál es su estado de salud”.

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