La OTAN mató a diez niños afganos durante un ataque a blancos civiles

Diez niños y al menos una mujer murieron ayer bajo la metralla de las fuerzas estadounidenses que comandan las tropas de intervención de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Afganistán, en un nuevo suceso que puede complicar las relaciones entre la alianza y el país asiático en plena retirada de los efectivos occidentales.

Fotógrafos y corresponsales que visitaron el lugar del ataque dijeron que los niños asesinados tenían entre dos meses y siete años de edad. El sábado, durante una incursión de fuerzas talibanes en el sur del país, habían muerto seis ciudadanos estadounidenses, entre ellos una diplomática.

Según el vocero oficial de la gobernación de la provincia afgana de Kunar, cuatro mujeres más resultaron heridas en el operativo realizado en el pueblo de Sonu, en el distrito de Shigal.

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De acuerdo con la agencia local AIP, las víctimas se encontraban en el interior de sus casas cuando fueron alcanzadas por el bombardeo. La cifra de muertos podría ser mayor, precisó, porque hasta anoche no se había concluido con la remoción de los escombros.

El presidente adjunto de la Asamblea Provincial, Muhammad Ismail, elevó a 17 el número de civiles fallecidos. Ismail condenó la tragedia y demandó al presidente Hamid Karzai que tome medidas para poner fin a la muerte de civiles. De hecho, la muerte de ciudadanos en acciones de la OTAN es uno de los principales puntos de fricción entre las tropas extranjeras y el gobierno de Afganistán.

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En febrero pasado, tras un bombardeo en el que resultaron heridos varios niños, Karzai había dado una orden que prohibía al ejército afgano pedir asistencia aérea a las fuerzas internacionales durante ofensivas militares en zonas habitadas.

A fines de febrero otro bombardeo de la OTAN se había cobrado la vida de dos niños afganos en la provincia meridional de Uruzgán. El jefe estadounidense del operativo, Joseph Dunford, dijo que los menores habían sido confundidos con ”insurgentes”.

Un mes después, un nuevo ataque aéreo de las fuerzas de intervención causó la muerte de dos civiles afganos e hirió a otros siete en la provincia central de Ghazni.

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