El Consejo de Seguridad de la ONU aprobó ayer por unanimidad una resolución que respalda un ambicioso plan de paz para Siria.
La resolución prevé que ”a comienzos de enero” se inicien negociaciones entre el gobierno y los rebeldes sirios para poner fin a cuatro años y medio de guerra y que se declare un cese al fuego.
El texto pide a la ONU preparar, en el plazo de un mes, varias opciones para poner en marcha ”un mecanismo de verificación y supervisión” del cese al fuego.
Estados Unidos, Rusia y otros tres miembros permanentes del Consejo de Seguridad (Francia, Reino Unido y China) habían acordado dar su apoyo a los esfuerzos diplomáticos para buscar una salida en Siria.
Sin embargo, la resolución no menciona uno de los asuntos más controversiales: la suerte del presidente sirio Bashar Al Assad.
El camino de la resolución

Los diplomáticos se habían apresurado a superar las diferencias en el proyecto mientras las grandes potencias discutían sobre la manera de poner fin al conflicto.
Se ha dicho que la resolución refleja un gesto inusual de unidad en torno al proceso de paz sirio en un Consejo que se ha mostrado dividido, mientras transcurre el quinto año de la guerra que ha causado mucho más de 300.000 muertos. 
Los embajadores estadounidense y francés a la ONU se declararon optimistas antes de la reunión del Consejo de Seguridad prevista para las próximas horas.
Una veintena de cancilleres abordaban las diferencias más difíciles, que incluyen qué grupos sirios representarán a la oposición en las conversaciones de paz a realizarse en 2016.
Los diplomáticos estaban  divididos en torno a la resolución. El principal grupo opositor sirio dijo que un plazo del 1 de enero para el inicio de negociaciones de paz era “demasiado ambicioso”.
La suerte del presidente sirio Basar al Assad en una transición política sigue siendo el asunto más difícil de todos.
El ex primer ministro Riad Hijab analizó en Arabia Saudita que se deben tomar “medidas para generar confianza” antes del período de transición, tales como la liberación de detenidos, el levantamiento del estado de sitio y el cese de las incursiones aéreas.
Horas después del inicio de las conversaciones, diplomáticos entendieron que las discusiones estaban centradas en cuáles grupos en Siria deberían ser calificados de organizaciones terroristas. El jueves por la noche, el canciller iraní Javad Zarif declaró que parecía “no haber acuerdo” sobre el tema y sobre quién deberá representar a la oposición.
El canciller jordano Nasser Judeh dijo que presentó listas entregadas por cada país de los grupos que ellos pensaban deberían ser considerados terroristas. Confió que algunos países presentaron “10, 15, 20 nombres” y otros enviaron más.
“Ahora pienso que va a haber pasos subsiguientes en lo que se refiere a países reuniéndose de nuevo para fijar un criterio que nos ayude a refinar la lista”, apuntó Judeh, cuyo país tiene la tarea de preparar la lista final.
En tanto, el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, pasó rápidamente junto a reporteros y se limitó a decir que las charlas “iban bien”. Finalmente se aprobaría la resolución.
 
Clara y firme postura de Obama 
El presidente estadounidense, Barack Obama, afirmó ayer en la Casa Blanca que no será posible conseguir paz en Siria ”sin un gobierno legítimo” y reforzó su convicción de que el mandatario Bachar al Assad debe dejar el poder.
”Pienso que al Assad tendrá que marcharse para que el país detenga el baño de sangre y todas las partes envueltas puedan avanzar en una forma que no sea sectaria. Él ha perdido legitimidad a los ojos de su país”, afirmó Obama en una conferencia de prensa.
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