La nueva guerra de Irak

Dos años y medio atrás, Barack Obama había declarado concluida la guerra en Irak. Los hechos demostraron que las palabras del presidente demócrata resultaron tan precipitadas como las de su antecesor republicano George W. Bush cuando el 1º de mayo de 2003 proclamó “Misión cumplida” a bordo del portaaviones Lincoln, tras derrocar el gobierno de Saddam Hussein.

Esta semana Estados Unidos ha debido dar armas a los kurdos, una minoría nacional, para que combatan al victorioso Califato o Estado Islámico (EI) que ejerce su soberanía en el norte iraquí. Washington ha sumado 130 asesores militares a su dotación en el país. Y aun la Francia socialista anunció el miércoles que ese mismo día estaba entregando armamento a los kurdos para combatir al fundamentalismo islámico del Califato. Entretanto, decenas de miles de iraquíes huyen de su patria y buscan refugio en la devastada Siria o en Turquía, informa revista Ventitrés.
La sangrienta luna. La organización islámica armada Estado Islámico (EI) ha avanzado a sangre y fuego en el norte de Irak. El país está dividido étnica y lingüísticamente entre árabes (sunnitas o chiitas según la rama del Islam que practican) y kurdos. El norte iraquí es área mayoritariamente kurda. Los kurdos recibirán ayuda militar desde Francia, la primera nación europea en adoptar esta medida. Ya Estados Unidos había entregado armas. Los kurdos combatirán con armas norteamericanas a yihadistas que también enarbolan armamento made in USA. El Califato Islámico las tomó de los arsenales iraquíes que ganó en su avance. También se drenaron hacia el EI las entregas de armas a los llamados en Siria “moderados”, guerrillas sunnitas que combatían al régimen alawita (una variante chiita) del presidente Bachar al Assad.
 
Ejes del bien y del mal. Francia intentó sin éxito en los últimos días conseguir un acuerdo general europeo sobre el tema. Estados Unidos fue el primero en entregar armas a los kurdos a partir del pasado lunes. Los ministros de Exteriores de la Unión Europea (UE) celebrarán por su parte el viernes una reunión extraordinaria en Bruselas para discutir, entre otros temas, el eventual envío de armas a las autoridades kurdas de Irak en su lucha contra los yihadistas. Irak está sometido a un embargo de armas de la UE, aunque existe una cláusula que permite el suministro de armamento a petición expresa del gobierno iraquí.
 
Los marines vuelven al combate. Estados Unidos evalúa una operación militar en el terreno para rescatar a miles de refugiados que huyen de los terroristas. El primer ministro británico David Cameron dijo por su parte que se están “implementando planes” para que una misión internacional rescate a los yazidíes atrapados en Irak, sin dar mayores detalles. Se analiza una operación aérea y una acción de rescate con tropas terrestres, indicó Ben Rhodes, asesor de seguridad del presidente Barack Obama, a la cadena Fox News. En suma, esto implicará que soldados estadounidenses podrían verse involucrados en acciones directas de combate con extremistas. Hasta ahora hay apenas un millar de efectivos norteamericanos en suelo iraquí. El premier conservador británico David Cameron retornó sorpresivamente de sus vacaciones con su familia en Portugal para decidir si su país seguirá a Estados Unidos y Francia. Hasta ahora, Londres presta ayuda humanitaria a Irak y arrojó desde aviones tres envíos, entre otros con agua potable y tiendas, para los yazidíes.
 
Ay de las minorías. La mayoría de los refugiados son miembros de la minoría religiosa yazidí que han buscado refugio sobre todo en el Kurdistán iraquí y turco y también en Siria. Unos 30 mil refugiados aún se encuentran atrapados en las montañas de Sinyar, próximas a Mosul. El yazidismo es una religión preislámica. La mayoría de los creyentes, unos 800 mil en total, son kurdos. En otras palabras: descienden de quienes, desde el siglo VII, se resisten a la conversión al Islam. Contra ellos se ha ensañado el nuevo Califato. El papa Francisco envió una carta al secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, en la que llama a detener la violencia contra las minorías perseguidas en Irak. Los yizadíes son ejecutados, las niñas y adolescentes violadas o abusadas, y muchas mujeres vendidas como esclavas a combatientes del EI, según fuentes de la ONU.
 
Rehenes turcos. Durante mucho tiempo, Turquía ignoró el peligro del Estado Islámico (EI) que se extendía del otro lado de su frontera. Y lo pagó caro: desde hace más de dos meses decenas de rehenes turcos se encuentran en poder de la organización armada, que de esta manera tiene una importante carta contra Turquía. Ahora Ankara dirige sus esperanzas a que los kurdos puedan hacer retroceder a los insurgentes, pero el ataque sufrido no es menor: en junio combatientes del EI asaltaron el consulado turco en el norte de Mosul, en Irak, y secuestraron a 49 personas, entre ellas al cónsul general. Nunca escucharon en el Califato los llamados lanzados por el primer ministro islámico conservador Recep Tayyip Erdogan, que intentó apelar a la fe del EI. El ministro de Defensa Ismet Yilmaz aseguró el sábado que su país, socio de la OTAN, no presta apoyo a los ataques aéreos de Estados Unidos en el norte de Irak. La responsabilidad por los secuestrados no le permite a Ankara tomar partido por otra opción. Turquía apostaba a que el régimen sirio del presidente Bachar al Assad fuera derrocado, precisamente con ayuda de estos extremistas a los que se llamaba “moderados”.
 
Fue un error de juicio: Turquía ya ha recibido a 1,4 millones de sirios que huyen de la violencia. Los sufrimientos de Turquía, integrante de la OTAN, no tienen su fin allí. La revista online de Cercano Oriente Monitor informó, citando al gobernador de Mosul, que el Califato utiliza el consulado turco como su sede central regional. Y peor todavía. El diario turco Hürriyet denunció que “más de mil militantes turcos se adhirieron a EI”.
 
El dinero del califa
 
Dos semanas atrás, el Consejo de Seguridad de la ONU intentó bloquear una fuente mayor de dinero para el Califato o Estado Islámico (EI). Buscó que la comunidad internacional prohíba a sus ciudadanos hacer negocios con la organización islámica armada. En la práctica, que no compre petróleo procedente de Siria y de Irak. Según datos del opositor Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, el Califato vende crudo desde hace tiempo en el mercado negro. Lo extraen de los yacimientos conquistados, en particular de las importantes reservas de Al Omar en la siria Deir al Zour. De acuerdo con esta fuente, el comercio cuenta en Turquía e Irak con la colaboración de contrabandistas experimentados.
 
En las regiones controladas por el EI, los combatientes no precisan de estos intermediarios venales. El diario londinense de negocios Financial Times estima que sólo en la región siria de Al Rakka la extracción del Califato asciende a unos 30 mil barriles diarios. Durante mucho tiempo, los islamistas subsistían sólo gracias a donaciones de Estados petroleros del Golfo. Ahora ya no parecen precisarlas. Al conquistar Mosul, en Irak, el EI se hizo de unos 500 millones de dólares que se encontraban en el Banco Central. En Al Nabuk, al oeste de la capital siria, Damasco, robaron piezas de arte de más de 8 mil años de antigüedad y 50 millones de dólares de valor. El diario británico The Guardian apunta que toda esta información detallada proviene de un pendrive hallado por el ejército iraquí en manos de un líder del Califato.

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