La Justicia de Brasil decide si envía a Lula da Silva a prisión

Es favorito para la elección de octubre. Pero lo condenaron por corrupción dentro del Lava Jato; se ratifica o anula la condena a nueve años y medio

Una corte de apelación brasileña dirá este miércoles si el ex presidente Lula es culpable de corrupción, en un fallo que puede dejarlo fuera de las elecciones de octubre.

El ex mandatario (2003-2010) se someterá este miércoles al dictamen de los tres magistrados que integran la octava sala del Tribunal Regional Federal de la 4ª Región (TRF4) de Porto Alegre y que decidirán si ratifican, modifican o anulan la condena a nueve años y medio de prisión que le fue impuesta en julio pasado en primera instancia por corrupción pasiva y lavado de dinero.

El tribunal sesionará en medio de estrictas medidas de seguridad para proteger el propio tribunal y por temor a enfrentamientos entre miles de partidarios de Lula presentes en la ciudad y grupos de derecha que también llamaron a manifestarse.

Si los magistrados optan por mantener la pena, además de acercarle a prisión, pueden invalidar la candidatura de Lula, que aparece como líder destacado en todos los sondeos electorales para los comicios presidenciales de octubre, aunque la decisión final estaría en manos de la Justicia electoral.

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El dirigente ha sido el presidente más popular de la historia de Brasil, pero a la vez acumula un total de siete causas abiertas en la Justicia, la mayoría por sospechas de corrupción, y una condena. Dijo que está “tranquilo” con el juicio de este miércoles porque sostiene que no cometió “ningún delito”.

“Cualquiera que sea el resultado, continuaré luchando en este país para que las personas tengan respeto y dignidad”, agregó ante una militancia enfervorecida con cada una de sus palabras en un acto al que asistieron miles de sus simpatizantes en la capital del estado sureño de Río Grande do Sul.

El ex presidente brasileño atacó además a los jueces: “Dudo que en este país haya un magistrado más honesto que yo”, aseveró Lula.

“Solo una cosa me sacará de las calles de este país, y será el día de mi muerte. Hasta ese momento lucharé por una sociedad más justa. Cualquiera sea el resultado del juicio, seguiré luchando por la dignidad del pueblo”, agregó.

Al antiguo dirigente sindical lo acompañaron en el estrado su sucesora en la Presidencia y ahijada política, Dilma Rousseff, destituida el año pasado por el Congreso; la presidente del Partido de los Trabajadores (PT), senadora Gleisi Hoffmann, así como otros líderes de la formación de izquierdas.

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“Nuestro camino hacia 2018 tiene un nombre: Luiz Inácio Lula da Silva”, expresó Rousseff.

También estuvieron presentes representantes políticos y sindicales de Argentina, Uruguay, Italia, Portugal, Venezuela, República Dominicana, Salvador, Paraguay y Costa Rica.

Varias calles de Porto Alegre están empapeladas con propaganda a favor de Lula; uno de los afiches llama a sus simpatizantes a “no dejar que lo condenen, no dejar que lo capturen”, junto a un retrato en primerísimo plano y en blanco y negro del ex presidente.

Lula volverá a San Pablo y desde allí seguirá el desarrollo del juicio entre fuertes medidas de seguridad con hasta francotiradores en las azoteas aledañas al tribunal.

En este proceso, relacionado con la trama corrupta destapada en la estatal Petrobras, Lula es acusado de haber recibido de parte de la constructora OAS un apartamento en el balneario paulista de Guarujá a cambio de favorecer a la compañía en contratos con la petrolera.

Con información de EFE y AFP

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