Fuerzas iraquíes lanzaron hoy la segunda fase de una ofensiva para expulsar al Estado Islámico (EI ) de zonas del desierto fronterizas con Siria, días después de haber conquistado la última localidad de Irak que controlaba el grupo islamista radical.

En un comunicado, la Comandancia de las Operaciones Conjuntas iraquíes dijo que la nueva fase de la ofensiva buscará avanzar sobre diferentes zonas de las provincias de Saladino, Nínive y Al Anbar, en el oeste de Irak, informó la agencia de noticias EFE.

El primer ministro iraquí, Haidar al Abadi, anticipó dos días atrás que “pronto” anunciaría el final de las operaciones militares en el desierto occidental para asegurar las fronteras del país y declararía “el día de la victoria para todos los iraquíes”.

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La semana pasada, fuerzas de Irak apoyadas por la aviación de Estados Unidos reconquistaron la localidad occidental de Rawa, la última del país que controlaba el EI, asestando el golpe mortal a la porción iraquí del “califato” del grupo islamista sunnita.

Sin embargo, aún hay un área despoblada del noroeste de Irak, junto a la frontera con Siria, que no está bajo el control del gobierno, cuyas fuerzas han ido estrechando el cerco en torno a los yihadistas avanzando en el Norte, en Nínive, y en el Oeste, en Al Anbar.

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El EI hizo su escalofriante aparición relámpago en el norte y oeste de Irak en el verano de 2014, a mediados de año, cuando capturó Mosul, la segunda ciudad del país y avanzó hasta las márgenes de Bagdad.

A fines de ese año, Estados Unidos comenzó una campaña de ataques aéreos contra los yihadistas que fue permitiendo a Irak ir recuperando terreno, un proceso que llegó a su punto culminante en julio pasado con la liberación de Mosul.

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En la vecina Siria, el domino territorial de los islamistas virtualmente colapsó con la pérdida de Al Raqqa, la ciudad que el grupo había elegido como “capital”, y que cayó el mes pasado a manos de milicias kurdas y árabes sirias apoyadas por Estados Unidos.

Tanto Estados Unidos como Rusia, que apoya a las fuerzas del presidente sirio, Bashar Al Assad, tienen fuerzas especiales sobre el terreno para respaldar a sus respectivos socios en el combate a los extremistas, además de cubrirlos con ataques de la aviación.

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