India, un país de contrastes grandiosos

Grandioso: adjetivo que destaca o impresiona por su tamaño o alguna de sus cualidades extremas. Es el término que define, como ninguno, los desmesurados contrastes que exhibe la India a 67 años de su independencia y sólo cuatro de la conformación del bloque de los BRICS. Porque así como es monumental su geografía, población y diversidad cultural, recorrer sus calles permite descubrir la pacífica convivencia de su progreso económico con un nivel de pobreza que abruma. Sin dudas, es un país único en el que todo se desarrolla a lo grande. Desde su maravillosa espiritualidad hasta sus cuentas aún pendientes. Quizás sea por eso que sorprendan algunas situaciones que, a menor escala, resultan comunes a otras economías del planeta. Ocurre que en la tierra de Ghandi, todo se expresa “a tasas indias”.

Un buen ejemplo para comprender esta mirada es la tradicional imagen de sus trenes repletos, con cientos de personas que deben viajar en los techos de los vagones e, incluso,pasajeros que utilizan los portaequipajes como improvisados asientos. Es una marea humana que se moviliza sin pausas, como si el concepto de ”hora pico” fuera un devenir interminable. ¿La situación es peor que en otros países? Difícil establecerlo, aunque antes de prejuzgar es preciso saber que las líneas ferroviarias indias transportan a ¡más de 23 millones de pasajeros por día!

Ni hablar del eternamente embotellado tránsito de ciudades como Nueva Delhi o Mombay(ver ”Viajar en Tuck Tuck y sobrevivir para contarlo”), donde se puede tardar más tres horas para llegar a uno de sus mercados, al punto que caminar muchas veces es la opción más rápida para los casos de urgencias.

Otro dato sorprendente son los 116 millones de usuarios que tiene la red social Facebook, una cifra que a priori parece espectacular, pero que tal vez no sea demasiado gravitante si tenemos en cuenta que la población del país está estimada en más de 1250 millones de habitantes (es la segunda nación más poblada del planeta, después de China). El mismo razonamiento pero a la inversa, sirve para analizar un reciente informe global de UNICEF, donde se consigna que sólo el 12% de la población tiene acceso a los contenidos de la web. Puede parecer poco, pero estamos hablando de 150 millones de internautas.

Una paradoja similar se plantea con la lectura de los diarios. Mientras en todo el mundo reducen sus ventas ante el avance de los medios digitales, en la India ocurre todo lo contrario: aumentan las tiradas de la mano de una gradual alfabetización de la población.The Times of India tiene una circulación diaria que supera los 3 millones de ejemplares, convirtiéndose en uno los periódicos en inglés más vendido a nivel mundial, según confirma la Audit Boureau of Circulations. Se trata de sólo un ejemplo de los casi 12.000 periódicos que circulan en inglés e hindi (los idiomas principales), además de las 22 lenguas nacionales reconocidas (bengalí, cachemiro, malayalam, tamil y sánscrito, entre otras) y cientos de dialectos regionales que se resisten a la extinción en las zonas rurales.

Otra cultura. La magnitud de estos impresionantes números se expresa como si fuera la marca registrada de la India. Abarca desde su enorme superficie de 3,3 millones de kilómetros cuadrados (es el séptimo país más extenso del mundo), a todas las mediciones imaginables, como los 8 meses que demandó el escrutinio de las últimas elecciones nacionales (es la mayor democracia del planeta).

Más de 6 millones de personas visitan por año el majestuoso Taj Mahal, de los cuales alrededor del 80% son ciudadanos indios. Todas las mañanas, una multitudinaria peregrinación llega a la ciudad de Agra, en el norte de India, para disfrutar de esta Maravilla del Mundo. El ritual es siempre el mismo: recorrer los enormes jardines, descalzarse para visitar el interior del palacio y, eventualmente, tomarse fotografías junto a los turistas, a quienes consideran “extraños” por sus características físicas, sobre todo por su color de piel.

Otra actividad compartida por millones de indios es el yoga, al punto que el gobierno del primer ministro Narendra Modi, acaba de crear el Ministerio del Yoga para promover, aún más, el desarrollo de las medicinas y prácticas ascéticas tradicionales. Aunque en realidad no lo necesitan demasiado, a juzgar por lo ocurrido en una escuela pública de Hyderabad, donde se congregaron 5000 estudiantes, profesores y padres para elevar plegarias por la paz y realizar siete posturas de yoga.

Es la economía, estúpido. Como se señaló al principio, una de las situaciones que impactan en India es la desigualdad de sus ciudades. Mientras miles de precarias casillas conviven entre modernos edificios y hoteles cinco estrellas, es común ver a gente pedir limosna y a vendedores ambulantes ofrecer sus productos por todos lados. Es un contraste que resulta común a decenas de capitales de los cinco continentes. Pero en India, un país donde más de la mitad de la población es pobre, da la sensación que alcanza proporciones obscenas.

Los números lo expresan de manera contundente. Un informe de la consultora McKinsey Global Institute precisó que unos 680 millones de indios no pueden satisfacer sus necesidades ni acceder a los servicios básicos. De ese total, ”sólo” 171 millones viven en ciudades, frente a los restantes 509 millones de personas que lo hacen en las zonas rurales. La balanza, como en todos lados, es despareja.

El dilema es que esta situación se plantea en un país cuyos envidiables indicadores animan a grupos financieros como el Citi Group a pronosticar que para el año 2050, la India se convertirá en la primera economía del planeta.

En efecto, en los últimos años el país tuvo un crecimiento promedio del 7,5%, por lo que ya debería hablarse de ”tasas indias” como sinónimo de un desarrollo mayor al normal. Con un PBI superior a los 2 billones de dólares, el país ya se ubica entre las diez primeras economías del mundo. Además, la reciente conformación del bloque de los BRICS confirmó a India como uno de los motores del avance económico internacional, con un mercado interno de ilimitadas posibilidades de inversión.

A pesar de la citada falta de inclusión de vastos sectores, sería injusto no advertir la paulatina mejora de algunos indicadores sociales. Uno de ellos es la esperanza de vida al nacer, que en la década del 70 sólo llegaba a los 48 años, en los noventa aumentó a 58 y hoy se ubica en los 66. Otro ejemplo importante para los indios, que quizás no lo sea tanto para la mirada de un observador extranjero, es haber logrado que el 91% de la población rural lograra acceder al agua potable, según confirman los análisis globales del Banco Mundial.

Luz, cámara, Bollywood. Como a esta altura del informe puede resultar previsible, el cine no podía ser la excepción en el país de los números “grandiosos. En efecto, la industria cinematográfica de India es una de las más taquilleras y populares del planeta y todos los días alrededor de 12 millones de personas van al cine, generando una ganancia anual que supera los 3 billones de dólares. En Bollywood, la capital del cine indio, se realizan entre 900 y 1200 películas por año, lo que supera el nivel de producción de Hollywood y reporta ganancias que van de los 8 a 10 mil millones de dólares.

”No nos gusta que nos llamen Bollywood, preferimos hablar de ‘Cine Indio””, aclara uno de los productores consultados por Tiempo Argentino.

En Bollywood trabajan todos los días, de 9 a 21, salvo alguna excepción. Los estudios, donde también se graban cientos de series televisivas, resultan pintorescos para quien llega con la fantasía de encontrarse con lujos y tecnología de última generación. Pero el negocio funciona y es una de las principales industrias del país.

Manasi Salivi es actriz y, en la pausa de una grabación, sintetiza en una simple frase el éxito de Bollywood: ”La gente busca entretenerse y distraerse. Por eso les ofrecemos argumentos que son divertidos.” Es así que la mayoría de las historias trata temas románticos y vinculados a la búsqueda de la felicidad. Igual que las tradicionales novelas latinoamericanas, con la diferencia que en la India los preceptos éticos son intocables. ”En el medio de una serie –agrega Salivi– aparecen mensajes morales, que por lo general están escritos en hindi y que sirven para educar a la gente. Por ejemplo, si en la historia hay una traición se explica que eso es malo y va contra nuestros valores religiosos.”

Es la India, el país de los contrastres “grandiosos”.

Diez años preso por infiel

La lectura de los diarios puede ser un buen ejercicio para tomar el pulso de una sociedad. Un simple título es capaz de desnudar prejuicios y reglas morales con más eficacia que un tratado de sociología.

Hace escasos días, el periódico Hindustan Times de Nueva Delhi informó sobre la condena a diez años de prisión a un hombre que había ocultado su condición de casado para tener sexo con otra mujer, un delito imperdonable para el estricto código moral del pueblo indio.

”En el caso del convicto es evidente que sólo ha mirado a la víctima con lujuria en sus ojos, sin demostrar ningún amor o sentimiento”, fue uno de los argumentos del contundente fallo. El tribunal también planteó que el condenado no merecía ninguna piedad porque ”procedió a ganarse la confianza de la víctima y a tener relaciones sexuales ocultándole que era un hombre casado.”

Y, como agravante, destacó que la mujer estaba ”locamente enamorada y tenía dificultades para terminar con la relación, a pesar de saber que había sido engañada y no tenía futuro con él”.

Sin dudas, esta condena por infidelidad sorprende y resulta excesiva desde la mirada de cualquier extranjero, ajeno a las normas y valores de una cultura tan apasionante como diferente. Pero en India es una noticia más, que quizás haya pasado desapercibida a pesar del impactante título ”Hombre recibe 10 años de cárcel por violar a mujer”, que los editores del Hindustan Times no dudaron en elegir. 

Muerte, reencarnación y karma

”Para el hinduismo la muerte no es el final. En todo caso, sólo es el final del cuerpo material, pero no de la existencia. La muerte es lo opuesto al nacimiento, no a la vida. Es un intervalo entre vidas y un pasaje a la siguiente. Cuando el cuerpo se destruye, empieza el proceso de renacimiento y reencarnación… Por muy menospreciada o irrelevante a nivel económico que se sienta una persona en su vida diaria, la sensación de ser una pieza clave en el universo y no quedar relegada al último rincón del mundo, de estar conectada al mismo nivel que el resto de las personas, al ‘urgrund’ de la existencia humana, alimenta discretamente la autoestima de la persona y se erige como el bastión contra la desesperación y la rabia por las desigualdades de la vida…El equilibrio kármico de una vida anterior y consecuentemente las tendencias innatas con las que uno llega a la vida presente ayudan a un hindú a aceptar las inevitables decepciones que acontecen incluso en las vidas más afortunadas. Y aún así, mientras que la idea de las tendencias heredades puede consolar y ayudar a sanar, también puede servir para negar la responsabilidad personal.”

(Texto extraído de India, retrato de una sociedad, del escritor y psicoanalista Sudhir Kakar y de la antropóloga y especialista en religiones comparadas Katharina Kakar)

Las castas y los ”intocables”

Mahatma Gandhi consideraba la discriminación a los sectores más pobres como la peor lacra de la sociedad, una división que si bien se atenuó con la urbanización, no desapareció.

El lavadero más grande del mundo

En el medio de la superpoblada Mumbai se despliega Dhabi Ghats, un interminable lavadero al aire libre donde se lavan, secan y planchan toneladas de prendas de los casi 12 millones de habitantes que tiene la ciudad. Trabajan más de 10 mil hombres, con un sueldo promedio de 50 euros mensuales (equivalentes a casi $ 530). El precio de lavar por ejemplo un pantalón es de unas 10 rupias (poco más de 1 peso argentino).

Una sexualidad alternativa

En la tierra del Kamasutra y de los bajorrelieves de templos con escenas explícitas de sexo oral, no deja de sorprender que la sexualidad sea extremadamente conservadora e, incluso, que millones de jóvenes aún preserven su virginidad hasta el matrimonio.

En la capital Nueva Delhi o en Mombay, el centro financiero del país, resulta casi imposible ver una pareja de jóvenes besándose en público, como suele ocurrir en cualquier plaza de cualquier país.

A diferencia de ello, es común observar a algunos varones tomados de la mano, agarrándose del hombro o, como ilustra la foto, recostándose unos sobre otros con la mayor naturalidad. Esta costumbre, denominada ”masti”, es una especie de juego erótico entre hombres que no implica ninguna atracción homosexual ni que sientan comprometida su identidad sexual. 

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