Hitler vuelve a ganar las elecciones en Perú

Hitler Guesclin Alba Sánchez es nuevamente el alcalde de Yúngar. Curiosamente, otro político llamado Lenin quiso impignarlo.

Hitler vuelve a tener el poder en Perú al ganar las elecciones municipales de Yúngar, un pueblecito enclavado en el corazón de los Andes donde ya ocupó la alcaldía anteriormente, tras una controversia con un opositor llamado Lenin lo hizo esta vez famoso a nivel mundial.

El político obtuvo el 47,7 % de los votos emitidos en la población, entre los casi 2.500 electores que cuenta el distrito, lo que causó que en horas de la madrugada, tal y como es costumbre en la zona, el nuevo alcalde fuera paseado a hombros por la población al grito de “Hitler, Hitler, Hitler” o “Hitler sí, corruptos no”.

Hitler Guesclin Alba Sánchez es el nombre completo del “Hitler bueno”, un licenciado en estadística e informática que volverá a ser alcalde de Yúngar por segunda vez a sus 37 años, más joven que la edad del Hitler original cuando asumió el poder en Alemania.

“Quizás es coincidencia que mi nombre es Hitler. El alemán era Adolf Hitler y de la historia conocemos que ha sido una persona, digamos, mala. Quizás su ideología pudo imponer de manera equivocada”, aseguró en una entrevista a la Agencia Efe.
“Yo particularmente no tengo nada de complejo de Hitler. Es como cualquier otro nombre. Para mí es como si mi nombre fuera Juan, Lucas o Sebastián”, añadió.

Aunque su nombre pueda generar temor, el “Hitler bueno” se define como pacifista y democrático, por lo que su principal arma es “la sencillez, decir la verdad y plantear las cosas que se van a cumplir”.

El nombre de Hitler se lo debe a su padre, quien le bautizó así sin conocer con exactitud las connotaciones históricas y políticas del personaje.

“En los años 80, los nombres extranjeros sonaban novedosos. Estaban de moda. Posiblemente mi papá, sin ver mucho el nombre de quién fue, me puso Hitler”, relató.
Luego este alcalde peruano pensó cambiarse el nombre al terminar la secundaria, “por Pablo o algo así”, pero ya se había sacado el documento nacional de identidad (DNI) y finalmente optó por conservarlo.

Su decisión le llevó a protagonizar un curioso enfrentamiento de homónimos entre Hitler y Lenin hace unas semanas, en plena campaña electoral, cuando un hombre llamado igual que el dictador soviético impugnó su candidatura a la Municipalidad de Yúngar.

Lenin Vladimir Rodríguez Valverde fracasó en su intento de dejar a Hitler fuera de la carrera electoral para la Municipalidad de Yúngar y, además, provocó que el candidato del partido político Somos Perú se hiciera conocido globalmente con menciones a este enfrentamiento en medios de comunicación de todo el mundo.

“Por cosas del destino, el supuesto ‘tachador’ ha sido Lenin Vladimir. Esto ha sido incitado por los opositores. Quizás porque no han podido tener muchos simpatizantes”, comentó Hitler.

“A fin de cuentas, como dicen, no hay un mal que por bien no venga. Tomamos con bastante naturalidad este tema. Son cosas circunstanciales que se están dando”, agregó.

El particular conflicto fue aprovechado por Hitler para reforzar su candidatura a la alcaldía de este pueblo de 3.000 habitantes rodeado de montañas en la provincia de Carhuaz, perteneciente a la región de Áncash, y a unas nueve horas de carretera desde la capital Lima.

“Hitler es el candidato que necesita Yúngar. Lenin perdió. Hitler es el hombre que debe gobernar Yúngar”, gritaban los acólitos del candidato en el acto de cierre de su campaña electoral.

El nombre de Hitler también está por todas partes en las pocas calles que forman este típico y humilde pueblo andino con murales electorales pintados en numerosos muros.
En ellos figuranmensajes que no solo contienen su carta de presentación de “Hitler, el bueno”, sino también mensajes como “Vuelve el mejor”, “Confianza total” o “Experiencia con futuro”.

Tras haber ejercido de alcalde de Yúngar entre 2011 y 2014, “Hitler, el bueno” asumirá de nuevo el cargo en enero para el período 2019-2022, cuatro años por delante para gobernar este pequeño distrito, por mucho que le pese a Lenin. EFE

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