En entrevista con Andes, dijo que Latinoamérica está tomando la posta al tratar de revertir los peores aspectos del neoliberalismo, y anunció que “se debería inventar un mundo en el que haya valores, en el que no se busque el lucro, en el que se pueda vivir una vida decente y tengamos un ambiente distinto”.

¿Por qué el fin del capitalismo?

Porque creo que hay muchas señales que indican que el capitalismo está un poco fuera de tiempo y de espacio, lo que imposibilita que siga expandiéndose. El capitalismo es un sistema que, o crece o muere. Las posibilidades de crecimiento están cada vez más y más circunscritas. Ahora el capitalismo está establecido en todo el mundo, y no me puedo imaginar un crecimiento mayor al 3% en base a lo que existe ahora.

¿Qué lo motivó a escribir este libro en particular?

Es parte de una gran secuencia que ha venido desarrollándose por 10 o 15 años. Quería que quedara claro que un análisis basado en la teoría de Marx puede ser muy útil y puede ayudar a entender lo que sucede actualmente en la sociedad. Así que parte de mi misión era dejar claro lo que Marx realmente dijo, dado que ha habido muchos malos entendidos al respecto, y demostrar que si se toma en cuenta lo que en verdad dijo y la forma en que lo dijo, entonces es muy útil y podemos entender por qué tenemos estancamiento, por qué tenemos inequidad social, por qué tenemos desempleo, y también tanto daño ambiental.

El vicepresidente de Bolivia Álvaro García Linera, ha dicho: “El neoliberalismo es un arcaísmo que lo estamos botando al basurero de la historia”. ¿Qué piensa al respecto?

Bueno, el capitalismo ha tomado muchas formas a lo largo de la historia. Desde los setentas ha venido cambiado su modus operandi (modo de operar, en Latín). Algunas personalidades clave, como Pinochet en Chile, se han visto inmersas en una forma neoliberal que ha tenido características muy específicas, y muchas de estas características han sido, por ejemplo, la baja de sueldos, que recaen especialmente sobre las clases bajas, mientras que las clases altas se vuelven más y más ricas. Entonces, puedo entender muy bien porqué muchos movimientos alrededor del mundo buscan salir de esta específica forma neoliberal de hacer política. Latinoamérica, en general, está tomando la posta al tratar de revertir algunos de los peores aspectos del neoliberalismo. Ahora, la pregunta es: ¿el problema es el neoliberalismo o es el capitalismo en todas sus formas?

Algunos líderes están hablando del modelo de Correa, ¿Lo conoce? ¿Qué piensa al respecto?

Sí, claro. En cuanto al gobierno ecuatoriano, creo que no es único. Hay algunas semejanzas con lo que se ha hecho en Bolivia, lo que se ha intentado en Venezuela, lo que está pasando en Brasil, o en Argentina, que se trata de salir de esta forma neoliberal e intentar redistribuir las riquezas entre la masa poblacional, y si observamos los datos podemos ver que aquí en Ecuador ha disminuido la inequidad social, y algo similar está sucediendo en Bolivia, se ha invertido mucho más en los campos de la educación y la salud y muchos servicios sociales de ese tipo.

Las infraestructuras han mejorado, se han construido carreteras. Se está intentando distribuir las riquezas, y ese no ha sido el caso de muchos países en Europa y Norteamérica. Entonces, aquí hay un modelo distintivo. Además, en Ecuador hay un problema muy específico, que constituye una contradicción en el hecho de que para poder llevar a cabo todo esto, se requiere explotar el petróleo y a la vez hay una normativa constitucional que busca proteger a la madre naturaleza. Cómo manejan esta contradicción es una de las preguntas clave ahora.

El Presidente Correa ha hablado de privilegiar a los derechos de las personas ante el capital, ¿coincide con usted?

Creo que aquí hay un principio muy importante, yo he trabajado mucho con esta organización, y aquí viene uno de los slogans: ¿Queremos las ciudades para los ingresos o las ciudades para la gente?, y creo que alguien que está intentando reformar o alejarse del neoliberalismo intentará crear un país para la gente y no para el capital. Pero creo que eso es algo difícil de lograr, ya que el capital es necesario para lograr cosas y para poder entregar bienes a la población.

Si el capitalismo está herido de muerte y el neoliberalismo también, ¿ante qué estamos?

Para ser honesto, no estoy muy seguro. Pero si viviéramos en el siglo XV y alguien nos preguntara: ¿cómo es el capitalismo? No tendríamos idea de cómo contestar eso y la verdad, no creo que se haya aclarado esa respuesta. Bueno, ahora creo que debemos alejarnos de una sociedad que se basa en juegos monetarios y que quiere comercializar todo, y empezar a pensar realmente en construir un mundo en el que la gente tenga acceso a las cosas que se necesitan para vivir una vida decente. Por ejemplo, recientemente en los Estados Unidos se ha visto cómo se les ha quitado viviendas a 6 millones de personas por no tener suficiente dinero para pagarlas, y todo el mundo tiene derecho a una casa y un ambiente decente. Se debería inventar un mundo en el que haya valores, en el que no se busque el lucro, en el que se pueda vivir una vida decente y tengamos un ambiente distinto.

Hugo Carro / Andes

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