El presidente electo estadounidense, Donald Trump, rompió décadas de política diplomáticas al hablar por teléfono con la mandataria de Taiwán, Tsai Ing Wen, e inclusive se arriesgó a provocar una seria controversia con China, que mantiene una situación tirante con su vecino.
Es un gesto sin precedente que un mandatario norteamericano hable directamente con un líder taiwanés, que implica desarmar décadas de acciones políticas estadounidenses en Asia y una violación del protocolo diplomático.
Washington rompió lazos diplomáticos con Taiwán cuando cambió su diplomacia hacia China, al reconocer al gobierno comunista en territorio continental. Los estadounidenses sólo mantienen vínculos no oficiales con Taipéi.
“Durante la conversación, ellos mencionaron los estrechos lazos económicos, políticos y de seguridad” entre Taiwán y Estados Unidos, indicó el equipo de transición de Trump, en un escueto diálogo.
The Washington Post explicó que “los Estados Unidos han llevado a cabo lo que se denomina una política de ‘una sola China’ desde 1972, cuando el entonces presidente Richard Nixon visitó China”.
“En 1978, el presidente Jimmy Carter reconoció Beijing como el único gobierno tanto de la china continental como de Taiwán, y Washington cerró su embajada en Taiwán un año más tarde”, agregó.
La división tuvo como origen la guerra civil china, que terminó en 1949 con la victoria de los comunistas de Mao Tse Tung sobre los nacionalistas de Chang Kai Shek, y una división que aún hoy se mantiene.
El general Chang Kai Shek se refugió en Taiwan, llevando una población de unos dos millones de chinos continentales. Estableció una dictadura que duró hasta 1991. Primero gobernó el militar, y luego su hijo, quien dio paso a una transición democrática.
China nunca aceptó esa secesión, e incluso siempre amenazó con intervenir militarmente si Taiwan declara su independencia. El gobierno taiwanés sólo es reconocido por un puñado de países.
Tras la toma de posesión de la presidenta taiwanesa Tsai Ing Wen en mayo pasado, del Partido Demócrata Progresista, Beijíng interrumpió los lazos oficiales y semioficiales con la isla debido a su negativa a aceptar el “Consenso de 1992”, que el gobierno del continente interpreta como el reconocimiento mutuo de que hay “una sola China”.
El gobierno de China “protestó solemnemente” ante Estados Unidos tras esta conversación telefónica, indicó el sábado Pekín, exigiendo a Washington que respete el principio de una “China única”.
“Hemos transmitido una protesta solemne a la parte estadounidense correspondiente. Hay que insistir en el hecho de que sólo existe una China y que Taiwán es parte inalienable del territorio chino”, aseguró en un comunicado el ministerio chino de Relaciones Exteriores.
En sus primeros comentarios, el ministro chino de Exteriores, Wang Yi, minimizó el contacto entre la líder taiwanesa y Trump al señalar que se trata “solo un pequeño truco de Taiwán”.
“La política ‘una China’ es la piedra angular para el desarrollo sano de las relaciones entre China y Estados Unidos y esperamos que este fundamento político no se vea afectado o dañado”, señaló Wang, citado por la televisora Phoenix TV de Hong Kong.
LEÉR MÁS  Trump propuso armar a los profesores para evitar tiroteos en las escuelas

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here