El resultado de las elecciones presidenciales que tuvieron lugar en octubre del año pasado, mostraron la consolidación del gobiern de Morales, con apoyo de indígenas, campesinos, trabajadores, pero también de sectores empresarios y clases medias.

Derrotadas las intentonas golpistas del 2008 con epicentro en Santa Cruz, donde se concentró el “nucleo fascista”, en los comicios de octubre “se logró integrar al oriente boliviano y unificar el país”, afirmó el vicepresidente Alvaro García Linera en una entrevista realizada un día antes de las elecciones de octubre, cuando Télam le pidió una evaluación sobre los comicios.

En la asunción de este segundo mandato según la nueva Constitución plebiscitada en 2009, el gobierno boliviano espera a representantes de más de 40 países en la ceremonia indígena de investidura del presidente Evo Morales en el antiguo templo aimara de Tiahuanacu, y al día siguiente su discurso de asunción ante el parlamento, que nuevamente tendrá más de los dos tercios de sus bancas en manos del MAS.

El vicecanciller boliviano, Juan Carlos Alurralde, afirmó en una entrevista con la radio estatal que hasta ahora hay ”más de 40 países acreditados” para la ceremonia, que tendrá lugar un día antes del acto oficial de investidura en el Palacio Legislativo de La Paz el jueves 22.

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También indicó que en la ”ceremonia espiritual” estarán presentes representantes de movimientos sociales de seis países.

Entre los mandatarios que asistan a la posesión del cargo no estará la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, en un gesto que muestra la tensión que hay entre ambos países por el reclamo de una salida al mar de Bolivia, que llevó el caso ante la Corte Internacional de Justicia.

Bolivia logró desde el 2006 hasta 2014 uno de los crecimientos económicos más importantes de América Latina, una sostenida reducción de la pobreza y avances en la industrialización del gas y el petróleo Las ruinas prehispánicas de Tiahuanaco, a unos 90 kilómetros de La Paz, tienen una gran significación espiritual para el mundo andino, por lo que es el lugar elegido para escenificar la asunción del liderazgo de los pueblos indígenas por parte de Morales, de etnia aimara.

Bolivia logró desde el 2006 hasta el año pasado uno de los crecimientos económicos más importantes de América Latina así como una sostenida reducción de la pobreza, con avances también importantes en la industrialización, en primer lugar del gas y el petróleo.

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Estos logros fueron producto, como no se cansa de repetir el reelecto Morales, en primer lugar de la nacionalización de los hidrocarburos en el 2006 y la revisión de todos los contratos con las petroleras internacionales, lo que le permitió contar con recursos muy superiores a los escasos impuestos y regalías que recibía Bolivia por esa actividad antes de su primer gobierno.

Estos elementos, según dijo García Linera en la entrevista citada, fueron un factor fundamental para la nueva victoria del Movimiento al Socialismo (MAS). “Estos ocho años (desde 2006) han mostrado a esas clases medias urbanas y sectores populares cruceños que tenían desconfianza, que hemos mejorado sus condiciones de vida, que respetamos lo construido en Santa Cruz y sus particularidades”.

”Empiezan a entender que no somos sus enemigos, que si hacen economía sin meterse en política les va a ir bien, que si quieren combinar política con economía les va a ir mal”, enfatizó, y aclaró que no se refería a la actividad política individual sino a la que, como ”corporaciones, tratan de ocupar las estructuras del Estado”.

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”Así como no puede haber militares que también tengan el control civil, político, porque ya tienen el control de las armas”, ejemplificó.
Aclaró que, por supuesto, son ”un gobierno socialista, de izquierda y dirigido por indígenas. Pero tenemos la habilidad de mejorar la vida de todos”, sintetizó.

En ese escenario, dijo García Linera antes del triunfo electoral de octubre, la integración continental que es necesario consolidar, ”sólo es posible”, subrayó, ”si se resuelve el tema del mar, que es la herida abierta: mar para Bolivia, Malvinas para la Argentina, son las grandes heridas que sangran y que no van a estar nunca cicatrizadas”.

”Chile por sí mismo, aislado del continente, no va a llegar lejos. Eso no lo entienden sus elites, sus clases dirigentes; un país separado y peleado con el resto del continente y que sólo recibe palmaditas de vez en cuando de Estados Unidos por buen comportamiento, no es digno, no tiene un destino venturoso”, subrayó.

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