En Navidad, Francisco pidió “abrir los ojos ante el que sufre”

En su quinta misa navideña como pontífice, el papa Francisco pidió hoy “abrir los ojos ante el que sufre” y pidió mayor acogida para los millones que “son expulsados de su tierra”.

“La fe de esa noche nos mueve a reconocer a Dios presente en todas las situaciones en las que lo creíamos ausente. Él está en el visitante indiscreto, tantas veces irreconocible, que camina por nuestras ciudades, en nuestros barrios, viajando en nuestros metros, golpeando nuestras puertas“, aseguró Jorge Bergoglio durante la denominada “Misa de Gallo” en la Basílica de San Pedro.

“En los pasos de José y María se esconden tantos pasos. Vemos las huellas de familias enteras que hoy se ven obligadas a marchar. Vemos las huellas de millones de personas que no eligen irse sino que son obligados a separarse de los suyos, que son expulsados de su tierra”, planteó Francisco ante unas 10.000 personas que llenaron la basílica vaticana.

“En muchos de los casos esa marcha está cargada de esperanza, cargada de futuro; en muchos otros, esa marcha tiene solo un nombre: sobrevivencia. Sobrevivir a los Herodes de turno que para imponer su poder y acrecentar sus riquezas no tienen ningún problema en cobrar sangre inocente”, aseguró el obispo de Roma.

La celebración había iniciado pasadas las 21 locales con la “Kalenda”, el canto en latín que en la tradición católica convoca al anuncio de la Navidad, mientras miles de personas seguían la celebración en pantallas gigantes desde la Plaza San Pedro

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“María y José, los que no tenían lugar, son los primeros en abrazar a aquel que viene a darnos carta de ciudadanía a todos. Aquel que en su pobreza y pequeñez denuncia y manifiesta que el verdadero poder y la auténtica libertad es la que cubre y socorre la fragilidad del más débil”, agregó Bergoglio.

Tras la celebración de este domingo, mañana, a las 12 locales (8 de Argentina) el pontífice se volverá a asomar al balcón central de la basílica de San Pedro, desde donde saludó apenas elegido papa en marzo de 2013, para dar la bendición “Urbi et Orbi” (A Roma y al mundo).

“Y esa misma fe nos impulsa a dar espacio a una nueva imaginación social, a no tener miedo a ensayar nuevas formas de relación donde nadie tenga que sentir que en esta tierra no tiene lugar”, agregó luego Francisco, que destacó el valor de la “caridad que no se conforma ni naturaliza la injusticia sino que se anima, en medio de tensiones y conflictos, a ser casa del pan, tierra de hospitalidad”.

Durante la celebración, las ofrendas estuvieron a cargo de niños de sus dos próximos destinos, Chile y Perú, a donde irá en enero próximo, y de Suiza, Polonia, China e India, a donde podría llegar el año próximo.

“En el niño de Belén, Dios sale a nuestro encuentro para hacernos protagonistas de la vida que nos rodea. Se ofrece para que lo tomemos en brazos, para que lo alcemos y abracemos. Para que en él no tengamos miedo de tomar en brazos, alzar y abrazar al sediento, al forastero, al desnudo, al enfermo, al preso”, agregó.

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En ese marco, Bergoglio convocó a “hacernos cargo de la esperanza” y pidió “hacernos centinelas de tantos que han sucumbido bajo el peso de esa desolación que nace al encontrar tantas puertas cerradas” y, parafraseando el célebre llamado de san Juan Pablo II al ser elegido pontífice, pidió “no tener miedo de abrir las puertas”.

“Conmovidos por la alegría del don, pequeño Niño de Belén, te pedimos que tu llanto despierte nuestra indiferencia, abra nuestros ojos ante el que sufre”, afirmó el pontífice argentino.

“Que tu ternura despierte nuestra sensibilidad y nos mueva a sabernos invitados a reconocerte en todos aquellos que llegan a nuestras ciudades, a nuestras historias, a nuestras vidas”, agregó luego.

Al mediodía de este domingo, durante su tradicional Ángelus, el pontífice había pedido por el “don de la paz para todo el mundo” y en la víspera de Navidad reclamó la “liberación” de todas las personas secuestradas.

“Que tu ternura revolucionaria nos convenza a sentirnos invitados, a hacernos cargo de la esperanza y de la ternura de nuestros pueblos”, finalizó este domingo su quinta misa de gallo como papa.

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