El papa Francisco urgió a respetar los derechos humanos y abogó por el diálogo interreligioso al iniciar en Sri Lanka un viaje de una semana por dos naciones de Asia, trayendo un mensaje de reconciliación y memoria a una nación insular que se desangró en una guerra civil de 26 años.

El Papa comenzó su séptimo y más prolongado viaje internacional con un discurso en el aeropuerto de Colombo ante el nuevo presidente de Sri Lanka, Maithripala Sirisena, y otras autoridades del país, que intenta recuperarse de un conflicto que acabó en 2009 con el aplastamiento militar de separatistas tamiles.

El Pontífice argentino, que a continuación viajará a Filipinas, un bastión del cristianismo en la región, culminó la primera jornada de su segundo viaje a Asia con un encuentro con representantes de las diferentes religiones que conviven en Sri Lanka: budistas, que son mayoría, hindúes, musulmanes y comunidades cristianas.

En el aeropuerto, el Papa se refirió a los derechos humanos, un tema polémico en Sri Lanka, que ha chocado con la comunidad internacional por negarse a cooperar con una investigación con mandato de la ONU sobre denuncias de graves crímenes de guerra contra civiles durante el conflicto con los tamiles.

”El gran trabajo de reconstruir debe abrazar los derechos humanos y promover la dignidad humana, y una inclusión completa de cada miembro de la sociedad”, dijo Francisco al arribar a la república del océano Indico, la antigua Ceilán, una ex colonia de China, Portugal, Holanda y británica de 20 millones de habitantes.

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El Pontífice agregó que ”el proceso de recuperación también debe incluir la búsqueda de la verdad”, aunque, precisó, ”no con el fin de abrir viejas heridas, sino más bien como un medio necesario para promover la justicia, la recuperación y la unidad”, informó la agencia de noticias EFE.

Sirisena ha prometido una investigación nacional sobre las presuntas matanzas de civiles y violaciones de los derechos humanos cometidas durante el mandato de su predecesor Mahinda Rajapakse.

El Papa se reunió con el presidente srilanqués antes de celebrar otro encuentro con líderes budistas, hindúes, musulmanes y cristianos, a los que urgió a trabajar juntos por la reconciliación.

”Por el bien de la paz, nunca se debe permitir que las creencias religiosas sean utilizadas para justificar la violencia y la guerra”, dijo el jefe de la Iglesia Católica.

Agregó: ”Tenemos que exigir a nuestras comunidades, con claridad y sin equívocos, que vivan plenamente los principios de la paz y la convivencia que se encuentran en cada religión y denunciar los actos de violencia que se cometan”.

En este proceso para consolidar la paz de este país, en opinión del papa, ”los creyentes de las diversas tradiciones religiosas tienen un papel esencial”.

En este país conviven budistas, un 70 % de la población, un 12,6 % de hindúes, un 9,7 % de musulmanes y algo más del 7 % de cristianos, la gran mayoría católicos, según el último censo oficial de 2011.

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La guerra civil enfrentó concretamente a los cingaleses, que son mayoritariamente budistas, y a los tamiles, cuyo grueso es hindú.

El vocero del Vaticano, padre Federico Lombardi, dijo que el Papa, de 78 años, quedó ”un poco cansado” luego de su jornada de hoy bajo un fuerte sol, pero que ya se había recuperado plenamente.

Lombardi agregó que Francisco quedó ”impresionado” por la espectacular acogida que prepararon en el aeropuerto de Sri Lanka a su llegada y la masiva presencia de personas durante su trayecto de 28 kilómetros en el ”papamóvil”, desde el aeropuerto a la nunciatura apostólica.

En el aeropuerto, 21 salvas de cañón, coros de niños, bailarines de danzas tradicionales y hasta 40 elefantes recibieron al Pontífice.

La población cingalesa se volcó a las calles con la visita de Francisco y decenas de miles de personas se agolparon en las carreteras engalanadas con banderas vaticanas y del país para ver pasar al ”papamóvil”.

”No nos esperábamos algo así en un país no católico”, explicó Lombardi, que comparó este evento sólo con el viaje de Juan Pablo II a Polonia o a México.

El Vaticano afirmó que cerca 300.000 personas salieron a la calle para dar la bienvenida a Francisco.

También estaba prevista una visita al arzobispado, pero tuvo que ser suspendida ya que el Papa acumuló demasiado retraso en su trayecto desde el aeropuerto, y se decidió anularla para poder además dejar descansar al Pontífice.

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Con el encuentro interreligioso, Francisco concluyó su primera jornada en Sri Lanka y mañana celebrará en el gigantesco parque Galle Face, de cerca de tres hectáreas, la canonización del que será el primer santo del país, José Vaz.

Se espera que más de medio millón de católicos acudan a la ceremonia, considerada por Francisco ”el momento culminante” de su visita.

El nuevo viaje del Papa llega apenas cinco meses después de que visitara Corea del Sur, en una señal de la enorme importancia que el Vaticano da a Asia y a su potencial de expansión del cristianismo.

La región es de gran interés personal para el Papa jesuita, quien, cuando aún era un joven sacerdote Jorge Bergoglio, evaluó alguna vez ir a misionar a Japón.

El jueves, el Pontífice volará a Filipinas, donde su visita ha generado una gigantesca expectativa desde hace meses, dominando la agenda de los medios y desatando un frenesí de merchandising.

Filipinas constituye uno de los mayores éxitos modernos para la Iglesia, ya que cerca de un 80% de los 100 millones de habitantes de la ex colonia española son católicos.

En el país, el Papa tiene previsto mantener un encuentro con sobreviviente del súper tifón Haiyan, que provocó la muerte de 7.350 personas en 2013.
Telam

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