El aumento de la concentración económica y la desigualdad social

En noviembre de 2013 el Foro Económico Mundial lanzaba su informe ”Perspectivas de la Agenda Mundial 2014”, que situaba el aumento de la desigualdad en los ingresos como la segunda amenaza mundial del presente. A pesar de este diagnóstico del conocido foro de la ciudad suiza de Davos, lugar de encuentro anual de los principales referentes de la política, la economía y los negocios, que rigen el destino del conjunto de los habitantes del planeta, no sólo no se ha podido morigerar esta tendencia sino que la profunda asimetría entre la concentración de la riqueza en pocas manos y el crecimiento de la pobreza , se ha profundizado aún más.

En relación a este drama de la realidad contemporánea, en la última semana la organización no gubernamental Intermón Oxfam presentó a la opinión pública un documento sobre la situación de extrema desigualdad existente en la globalización capitalista de nuestros días. Con el título ”Gobernar para las élites” en dicho documento se sintetizan decenas de investigaciones realizadas en diversos países centrales como periféricos, destacándose las siguientes conclusiones, desde ya alarmantes. La mitad más pobre de la población mundial posee la misma riqueza que las 85 personas más ricas del mundo. Siete de cada diez personas viven en países donde la desigualdad económica ha aumentado en los últimos 30 años. En los Estados Unidos, el 1% más rico ha acumulado el 95% del crecimiento con posterioridad a la crisis de 2009, mientras que el 90% más pobre de la población se ha empobrecido aún mas.

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El aumento del nivel de desigualdad también es característico de los países de renta media y población elevada, cuya importancia radica en que es donde viven actualmente la mayor parte de la población pobre del mundo.
El último cuarto de siglo ha sido testigo del aumento de la concentración de la riqueza en manos de un menor número de personas. Este fenómeno mundial es la causa principal por la cuál el 1% de las familias del mundo posee casi la mitad (el 46%) de la riqueza mundial. Por su parte los ingresos de la mitad más pobre de la población es menor que la de las 85 personas más ricas del mundo.

La paradoja es que el escenario de crisis económica no sólo ha agravado la situación de la multitud de pobres en el mundo sino que ha incrementado el número de los selectos miembros del club de multimillonarios que superan los 1000 millones de dólares de fortuna personal. Durante el pasado año 210 personas se han sumado a los 1426 privilegiados que superan los 1000 millones de patrimonio. Siendo, según el informe, la sumatoria de sus fortunas la inimaginable suma de 5,4 billones de dólares. Igualmente es probable que en realidad la concentración de riqueza sea mucho mayor, dado que una considerable cantidad de los ingresos de los más acaudalados se ocultan en los diversos paraísos fiscales esparcidos en el mundo. Se calcula que la cifra de fortunas no registradas superan los 18,5 billones de dólares a escala planetaria.

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El aumento del nivel de desigualdad también es característico de los países de renta media y población elevada, cuya importancia radica en que es donde viven actualmente la mayor parte de la población pobre del mundo. Antes de la globalización, se trataba de países de renta baja con niveles de desigualdad considerablemente inferiores.

La gravedad de estos datos no sólo delatan la estructura desigual del modo de producción capitalista y su modalidad hegemónica la valorización financiera que agranda aún mas la brecha entre las élites y las grandes mayorías, en esa doble dinámica de concentración de riqueza y crecimiento de la pobreza. Teniendo consecuencias en la viabilidad del sistema democrático representativo y su legitimación de masas.

En el informe se destaca, que cuando la riqueza se apropia de la elaboración de las políticas gubernamentales secuestrándolas, las leyes tienden a favorecer a los ricos, incluso a costa de todos los demás. El resultado es la erosión de la gobernanza democrática, la destrucción de la cohesión social y la desaparición de la igualdad de oportunidades. A menos que se tomen soluciones políticas acordes a las necesidades de las mayorías que pongan freno a la influencia de la riqueza en la política, los gobiernos trabajarán en favor de los intereses de los ricos y las desigualdades políticas y económicas seguirán aumentando. Como dice la famosa cita de Louis Brandeis, que fuera miembro del Tribunal Supremo de los Estados Unidos, ”Podemos tener democracia, o podemos tener la riqueza concentrada en pocas manos, pero no podemos tener ambas.”

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