”Cuando los soldados arriesgan sus vidas bajo las balas y hay que ofrecerles reposo en algún lado, está claro que se necesita un sistema de mujeres de confort”, dijo el lunes el alcalde de Osaka, Tory Hashimoto.

Según la mayor parte de los historiadores, unas 200.000 mujeres asiáticas -principalmente coreanas, chinas y filipinas- fueron convertidas en esclavas sexuales en los prostíbulos militares japoneses.

Las declaración del alcalde de la principal ciudad del oeste de Japón generó reacciones de indignación similares a la que había provocado el año pasado el alcalde de Nagoya (centro) cuando puso en duda la existencia de la masacre de Nankín de 1937 por parte de las tropas niponas, en la que, según China, fueron exterminadas 300.000 personas.

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”Nos decepciona profundamente que una personalidad oficial defienda crímenes inhumanos semejantes”, declaró a la AFP un portavoz del ministerio surcoreano de Relaciones Exteriores.

”Estamos conmocionados y furiosos”, replicó por su lado la portavoz del ministerio de Relaciones Exterrores chino, Hong Lei. ”El futuro de Japón dependerá de la manera en que se enfrente a su pasado”, agregó.

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Japón ya presentó disculpas por esos ”crímenes”, pero negó cualquier responsabilidad en el trato que los burdeles reservaban a las mujeres esclavizadas.

El alcalde de Osaka, uno de los dos principales líderes del Partido de la Restauración de Japón, admitió que las mujeres fueron enroladas a la fuerza, pero atribuyó ese hecho a ”la tragedia de la guerra”.

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El secretario general del gobierno, Yoshihide Suga, se negó a comentar las declaraciones del alcalde, pero recordó que Japón reconoce los sufrimientos infligidos a los pueblos vecinos durante la Segunda Guerra Mundial.

El alcalde de Osaka aseguró que las ”mujeres de confort” asiáticas que fueron forzadas por el ejército japonés a prostituirse durante la Segunda Guerra Mundial fueron una ”necesidad” para mantener la disciplina.

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