Siguiendo las viejas doctrinas beligerantes de ideólogos propios como Zbigniew Brzezinski, EE.UU. libra en estos momentos una ”protoguerra” con China de carácter económico, mediático y militar, escribe el periodista Eric Sommer para el diario ‘Global Times’. El objetivo de esta guerra es ”intimidar, debilitar e incluso derrocar el Gobierno y el orden social chino”, advierte el periodista.

Según informaciones recientes, las naves y aviones militares de EE.UU. podrían cruzar una línea situada a 12 millas náuticas (alrededor de 22 kilómetros) de las islas Spratly (Nansha en chino), territorio en disputa entre China, Vietnam, Malasia y Filipinas. La iniciativa formaría parte de un plan bélico por aire y mar cuyo objetivo es sitiar a China y trasladar hasta el 60% de las fuerzas militares de EE.UU. hasta la región de Asia-Pacífico además de ”instalar equipos militares avanzados y nuevas bases militares y alianzas con los países como Filipinas, Corea de Sur y Japón”.

Por otra parte, el Acuerdo Estratégico Trans-Pacífico de Asociación Económica (TPP en inglés) representa la guerra económica que libra EE.UU. contra China, ya que, en caso de ser firmado finalmente, el documento reunirá al menos a 12 países con acceso al Océano Pacífico con excepción de China.

Finalmente, la guerra mediática constituye la tercera parte de la ”protoguerra” estadounidense contra China. Los políticos y medios estadounidenses reiteran constantemente que China es una amenaza, pese a que no es Pekín sino Washington el que cuenta con casi 650 bases militares por el mundo y está involucrado en varios conflictos militares, explica el periodista. China lleva tres décadas sin participar en ninguna guerra.

Inspirado en las viejas doctrina belicistas EE.UU. busca dominar Eurasia, donde por el momento Rusia y China ocupan las posiciones centrales, opina Sommer. Pero EE.UU. debería recordar que iniciar una guerra contra China, un poderoso país con larga historia en la lucha antiimperialista que además dispone de armas nucleares, no es lo mismo que invadir Irak o desestabilizar a Libia. Sitiar a China ”no llevará a un buen final para EE.UU.”, concluye el periodista.

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