”Con efecto inmediato, rescindo mi orden de instaurar un toque de queda en toda la ciudad. Mi objetivo siempre fue no mantener el toque de queda un día más allá de lo necesario”, explicó la funcionaria en un comunicado, citado por la agencia de noticias EFE.

Además, la oficina del gobernador del estado, Maryland, Larry Hogan, informó hoy en otro comunicado que los miembros de la Guardia Nacional comenzarán una retirada gradual desde mañana lunes hasta el final de la semana.

Las decisiones de la intendenta y del gobernador se conocieron en un momento en que muchos dirigentes y habitantes de los barrios de mayoría negra de la ciudad denunciaban que la policía sólo imponía el toque de queda y lo hacía con la máxima violencia en esas zonas y no en las de mayoría blanca.

Videos difundidos por habitantes de la ciudad mostraron a lo largo del fin de semana cómo jóvenes negros siguieron siendo detenidos y agredidos por la policía por resistirse al toque de queda, mientras la misma situación en una barrio de jóvenes blancos culminaba con una tranquila conversación con los agentes.

Además, la decisión de la intendenta Rawlings-Blake y del gobernador del estado, Maryland, Larry Hogan, de declarar el estado de emergencia, el toque de queda nocturno y llamar a la aún más militarizada Guardia Nacional para que patrulle las calles había sido calificada como exagerada por los líderes de la comunidad negra, que en esa ciudad representan la mayoría.

Pese a ello, la reacción del gobierno de Baltimore y de Maryland fue apoyada por el presidente de Barack Obama y por toda la dirigencia política nacional.

Todo indica que la decisión, inesperada, de la Fiscal general de Baltimore, Marilyn Mosby, de imputar por cargos de homicidio y detención ilegal a los seis policías locales que estuvieron involucrados en el arresto de Freddie Gray, el joven cuya muerte desató las protestas, los saqueos y la reacción desmedida de la policía, calmó el ánimo general en las calles y dio algo de aire a las cuestionadas autoridades.

Gray sufrió una herida letal en la columna vertebral en algún momento entre su detención y su traslado a la comisaría. Falleció una semana después en una cama entubado e inmovilizado.

La familia del joven de 25 años se mostró satisfecha con las imputaciones al igual que los manifestantes que presionaron con su presencia en la calle sin importar la masiva presencia policial y de la Guardia Nacional de los últimos días.

Sin embargo, tanto la familia con los manifestantes destacaron una y otra vez que las imputaciones son apenas el primer paso de un largo proceso judicial y que seguirán movilizados hasta conseguir justicia y evitar que esto vuelva a pasar en una ciudad en la que se ha convertido en una costumbre.
Telam

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