Un periodista y politólogo israelí constata “el empeoramiento de una Casa Blanca ya enferma”.

La Casa Blanca “no será la misma” tras la dimisión de Stephen Bannon, principal estratega del presidente Donald Trump, ya que a su nombre se vinculaban las esperanzas de aquellos que confiaban en el mandatario como restaurador del “viejo y bueno EE.UU.”, sostiene en un artículo para RIA Novosti el periodista y politólogo israelí Avigdor Eskin, que sugiere que “Donald Trump ya no quiere hacer ‘grande de nuevo’ a EE.UU.”.

Eskin recuerda que, aunque Bannon se unió al equipo del futuro mandatario “ya en el apogeo de una exitosa campaña”, su papel en la planificación y puesta en marcha de una estrategia victoriosa “es innegablemente enorme”.

“La persona más ideológica en el entorno de Trump”

Asimismo, a juicio del analista, Bannon ha sido justamente considerado como “la persona más ideológica en el entorno de Trump”. Fue él quien convirtió el sitio de noticias Breitbart en “portavoz de la parte intelectual de los estadounidenses derechistas y descontentos”, dirigido “contra el liberalismo y la corrección política”, además de contra el globalismo y el socialismo.

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La idea principal de Bannon pivotaba sobre “el cambio de élites y el regreso de los patriotas norteamericanos” a la Casa Blanca, así como sobre la promesa preelectoral de “EE.UU. primero”, lo que implicaba una reducción del gasto en la expansión exterior y la identificación de incentivos para el crecimiento económico.

Mientras tanto, los principales opositores de Bannon —entre ellos el asesor de seguridad nacional, Herbert McMaster, el secretario de Estado, Rex Tillerson, y el secretario de Defensa, James Mattis,— instaban al presidente a continuar el curso de Bill Clinton, George W. Bush y Barack Obama.

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“El empeoramiento de una Casa Blanca ya enferma”

La última gota en las contradicciones de la Casa Blanca fue la controversia en torno a la “retórica absurda” sobre Corea del Norte. Un par de días antes de su destitución, Bannon “se permitió burlarse públicamente del jefe”, diciendo que Trump no iba a atacar a Kim Jong-un, recuerda Eskin, que subraya que al presidente estadounidense “no le gusta que se burlen de él”.

En general, el politólogo destaca “las incesantes filtraciones, el miedo a hablar en voz alta y la inmutable incertidumbre” en la Administración Trump, que en seis meses ha cambiado de consejero de seguridad nacional, secretario de prensa, asesor en materia regulatoria y consejero jefe, entre otros altos cargos. Por todo ello, opina Eskin, antes de discutir las consecuencias políticas de la dimisión de Bannon, hay que constatar “el empeoramiento de una Casa Blanca ya enferma”.

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Según el politólogo, “pronto averiguaremos” cuáles serán los próximos pasos de Bannon, y, mientras tanto, “observaremos con sorpresa” cómo Trump renuncia a la estrategia y a la actitud “que le llevaron a la victoria”.

El pasado 18 de agosto el presidente Trump aceptó la dimisión de Steve Bannon, una de las figuras clave de su Administración. El principal estratega del mandatario fue forzado a dejar el cargo por su supuesta cercanía con ideas radicales. El mismo Bannon afirma que, de ahora en adelante, se dedicará a batallar a favor del mandatario estadounidense.

El caso de Bannon es el último en una cadena de renuncias y cambios entre los altos mandos de la Casa Blanca.

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