Donald Trump insiste con la pena de muerte para los asesinos

El presidente estadounidense Donald Trump condenó el racismo y exigió pena de muerte para los culpables de crímenes de odio, además de señalar a los medios de comunicación como los responsables del aumento de la violencia, tras un fin de semana sangriento en donde dos tiroteos masivos dejaron un saldo de 30 muertos y más de 50 heridos. Sin embargo, el líder republicano evitó proponer una reforma sobre el control de armas.

«Los medios tienen una gran responsabilidad con la vida y la seguridad de nuestro país», comentó Trump vía Twitter, y agregó: «Las noticias falsas han contribuido a la ira y la rabia que se han acumulado durante muchos años. ¡Las coberturas de noticias tienen que empezar a ser más justas, equilibradas e imparciales, o estos problemas terribles solo empeorarán!»

«Con una sola voz, nuestra nación debe condenar el racismo, el fanatismo y el supremacismo blanco», afirmó el mandatario al comentar el reciente tiroteo en El Paso (Texas). A su vez, se mostró «indignado y asqueado» por las matanzas de este fin de semana, y aseguró que los condenados por crímenes de odio deberían encarar la pena de muerte con ejecuciones rápidas.

Trump exigió una mayor verificación de antecedentes a la hora de acceder a armas de fuego, en línea con el aumento de los controles que planea introducir en materia migratoria. «Republicanos y demócratas deben unirse y obtener verificaciones de antecedentes sólidas, quizás uniendo esta legislación con una reforma migratoria que se necesita desesperadamente», afirmó el mandatario.

Las declaraciones de Trump no dejan de ser llamativas, si se considera que en la masacre de El Paso (Texas), de 30 víctimas fatales, 8 eran mexicanas. El Paso cuenta con una población de 700 mil habitantes, y según datos del Censo, más del 80% de ese total es de origen hispano.

La cadena de supermercados donde se produjo el tiroteo se encuentra muy cerca de la frontera con México, y es uno de los territorios más castigados por los estrictos controles a los que habitualmente se ven forzados los migrantes. Desde Walmart aseguraron que no piensan dejar de vender armas y municiones. «Estamos enfocados en apoyar a nuestros asociados, nuestros clientes y toda la comunidad de El Paso», dijo el portavoz Randy Hargrove. El ataque del sábado ocurrió apenas cuatro días después de que un empleado descontento matara a tiros a dos compañeros de trabajo e hiriera a un oficial de policía en una de las tiendas de la cadena, en Mississippi.

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Habitualmente, funcionarios y fuerzas policiales atribuyen ese tipo de ataques a supuestos problemas de salud mental de sus autores. El propio Trump sostuvo este lunes que «la enfermedad mental y el odio son las que aprietan el gatillo, no la pistola», en una nueva defensa al derecho de portación.

Pero informes del FBI demuestran que sólo el 25% de los atacantes han tenido un diagnóstico de problemas de salud mental, y que no son individuos que viven aislados. Más allá de los hechos de delincuencia común, en los últimos años en Estados Unidos se han incrementado los ataques en los que los responsables expresan motivos políticos y, específicamente, racistas.

En la mayoría de estos incidentes, la facilidad a la hora de acceder a armas de fuego permite que disputas familiares, robos o simples quejas de empleados o clientes se conviertan en masacres. “Ya es hora de actuar y poner fin a esta epidemia de violencia relacionada con las armas”, twitteó Joe Biden, uno de los favoritos a convertirse en candidato demócrata en las presidenciales de 2020.

Los autores de las matanzas son en su abrumadora mayoría, hombres, jóvenes y blancos. De acuerdo con el sitio web de estadísticas Statista, de un total de 113 matanzas ocurridas desde 1982, 64 las iniciaron blancos, 19 las causaron negros, 10 fueron responsabilidad de latinos, 6 de asiáticos y el resto no se logró determinar.

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Patrick Crusius, de 21 años y acusado de asesinar a 22 personas el sábado pasado en El Paso, es blanco y antes del ataque publicó un manifiesto en Internet que incluye la planificación deliberada del hecho con intenciones xenófobas específicas. En su texto, menciona la necesidad de los «blancos» de detener la «invasión» de inmigrantes, y asegura que para preservar su cultura deberían existir países separados para diferentes «razas».

El autor del ataque en Dayton (Ohio), Connor Betts, de 24 años y también blanco, que en la madrugada del domingo mató a nueve personas, incluida su hermana, no parece contar con antecedentes racistas, aunque allegados afirman que tenía una lista de personas a quienes quería matar o violar.

Según Mark Potok, de la organización antirracista Southern Poverty Law Center (SPLC), muchos de estos atacantes son «tipos que buscan algo más grande que sus propias vidas, quieren ser vistos como héroes que defienden una causa».

Autoridades federales de Estados Unidos anunciaron que tratarán el tiroteo en Texas como un acto de «terrorismo doméstico», mientras continúan investigando la motivación del ocurrido en Ohio. Betts fue abatido por la policía, mientras que Crusius permanece detenido, y las autoridades pedirán la pena de muerte.

Según la ONG Gun Violence Archive, el número de tiroteos masivos en lo que va del año asciende a 252. La organización los cataloga de esta forma cuando al menos hay cuatro víctimas, ya sean heridos o muertos. A los dos tiroteos del fin de semana se sumó un tercero, en Chicago, que dejó un saldo de siete heridos, aunque no hubo que lamentar víctimas fatales.

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