El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo este viernes que no descarta la opción militar en Venezuela.

“Tenemos muchas opciones respecto a Venezuela, incluida una posible opción militar si es necesaria”, dijo el presidente a periodistas, en una declaración desde sus “vacaciones de trabajo” en su club de golf en Bedminster, en el estado de Nueva Jersey, al noreste de EE.UU.

A la pregunta de si se trataría de una acción impulsada por Estados Unidos, Trump prefirió no responder: “Pero una operación militar, una opción militar es seguro algo que podríamos explorar”, dijo.

“Tenemos tropas desplegadas por todo el mundo en lugares que están muy lejos. Venezuela no está muy lejos y la gente está sufriendo y está muriendo”.
“Podría fortalecer al presidente Maduro” y “crear una brecha mayor entre Estados Unidos y la región”

Desde el gobierno venezolano, el ministro de Comunicaciones, Ernesto Villegas, lo calificó de “la más grave e insolente amenaza jamás proferida contra la Patria de Bolívar”.
A su vez, el ministro de Defensa de Venezuela, Vladimir Padrino, afirmó al respecto: “Es un acto de locura de supremo extremismo”.

Trump hizo su afirmación después de reunirse con el secretario de Estado, Rex Tillerson, el asesor de seguridad nacional, H.R. McMaster, y la embajadora ante Naciones Unidas, Nikki Haley.

No obstante, el vocero del Departamento de Defensa de EE.UU., Eric Pahon, se negó a ahondar en las declaraciones de Trump y agregó: “Hasta el momento, el Pentágono no ha recibido órdenes”, informó la agencia de noticias AFP.

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De igual forma, el Comando Sur, división militar encargada de las operaciones de EE.UU. en América Latina y el Caribe, afirmó que “no ha recibido una orden”.

“De ser llamados, estamos preparados para apoyar los esfuerzos del gobierno para proteger nuestro interés nacional y salvaguardar a los ciudadanos estadounidenses”, agregó.

Sin diálogo

Las declaraciones de Trump llegan 24 horas después de que el presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, dijera en una sesión especial de la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) que desea tener “una conversación personal” con su par estadounidense.

“Yo creo en la diplomacia y (…) le ratifico al presidente Donald Trump mi deseo de restablecer relaciones políticas, de diálogo, de respeto, en términos de igualdad”, dijo Maduro.

Pero, en la noche del viernes la Casa Blanca informó que Maduro solicitó hablar por teléfono con Trump y que éste respondió que conversarán cuando “se restablezca la democracia” en Venezuela.

“Desde el comienzo de su gobierno, el presidente Trump le ha pedido a Maduro que respete la constitución de Venezuela, organice elecciones libres y justas, libere a los presos políticos, cese todas las violaciones a los derechos humanos y deje de oprimir al gran pueblo venezolano”, dice el comunicado de la Casa Blanca.

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Y agrega: “El régimen de Maduro se ha negado a atender este llamado, que ha sido replicado en la región y el mundo. En cambio, Maduro ha elegido el camino de la dictadura”.

La intervención militar desde EE.UU. ha sido y es un argumento usado primero por el presidente Hugo Chávez y ahora por Nicolás Maduro para cerrar filas entre sus fieles, sobre todo en tiempos de crisis.

Es el caso actual, Maduro y su gabinete repiten que EE.UU., al que llaman “el imperio”, está detrás de la “guerra económica” con la que explican la situación de desabastecimiento y de inflación.

Y acusan a su vecino del norte de estar detrás de las acciones de la oposición, a la que califica de “extrema derecha”, por desestabilizar y buscar un cambio de gobierno por la fuerza.

Por ello, las declaraciones de este viernes de Donald Trump dan munición a un gobierno que se siente atacado ante el amplio desconocimiento internacional de la recién constituida Asamblea Constituyente y a que más de una decena de países de la región lo consideran “no democrático”.
Con Trump en la Casa Blanca desde enero, Estados Unidos ha sido más frontal en su postura ante Venezuela que con Barack Obama en el Despacho Oval.

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Se han sucedido las sanciones individuales contra altos cargos del gobierno venezolano, incluido el mismo presidente Maduro, al que Washington llama directamente “dictador”.

El senador de origen cubano Marco Rubio ha aparecido como el principal impulsor de medidas duras contra Venezuela y encontró sobre todo el apoyo del vicepresidente, Mike Pence, que mantuvo recientemente contacto telefónico con el líder opositor Leopoldo López, quien ahora cumple en casa una condena de casi 14 años.

Por el momento, sin embargo, no han llegado las temidas sanciones al sector petrolero que podrían minar aún más la golpeada economía venezolana.

Más allá de la dura dialéctica entre unos y otros, EE.UU. sigue siendo un socio comercial básico para Venezuela. Pese al descenso en los últimos años, 740.000 barriles de crudo venezolano llegan cada día a Estados Unidos, uno de los pocos países con refinerías adecuadas para tratarlo.

Y si bien también tiene una fuerte relación comercial con China y Rusia, EE.UU. es el único que le paga en efectivo. Venezuela exporta crudo a Pekín y Moscú para devolver préstamos anteriores.

Por ello, muchos creen que Trump haría mucho más daño cerrando el grifo de dólares a un gobierno sin liquidez para importar productos básicos que con amenazas de acciones militares que refuerzan a Maduro en la idea del enemigo exterior.

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