Pionyang ha emitido una advertencia a Seúl para que dé ”pasos prácticos” para paralizar su campaña propagandística, informa Yonhap. En caso contrario, ha prometido desplegar un comandante de guerra en la frontera.

Horas antes el Gobierno norcoreano ya comunicó a su vecino de sur que si este continúa con la guerra psicológica iniciará acciones militares. Dio un ultimátum de 48 horas para que cesen las transmisiones propagandistas.

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Corea del Sur, a su vez, advirtió a Pionyang de represalias graves ante cualquier ataque.

Corea del Norte disparó este 20 de agosto proyectiles contra la zona de despliegue de militares surcoreanos en el sector occidental de su frontera. Corea del Sur respondió lanzando decenas de obuses contra posiciones norcoreanas.

El fuego norcoreano, al parecer, iba dirigido contra uno de los altavoces que el Sur utiliza para emitir propaganda contra el Gobierno de Kim Jong-un. Como consecuencias del incidente, Seúl convocó una reunión urgente del Consejo de Seguridad Nacional, inició la evacuación de los residentes de varios pueblos fronterizos y puso sus Fuerzas Armadas en máxima alerta.

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