Corea del Norte amenazó ayer a Estados Unidos con un posible ataque atómico. El Ejército del país asiático advirtió que sus Fuerzas Armadas fueron autorizadas para lanzar una ofensiva con ”armas nucleares más pequeñas, ligeras y diversificadas”. Mientras, la Casa Blanca pidió por el cese de las amenazas ”provocadoras” y solicitó que el gobierno norcoreano cumpla ”con sus obligaciones internacionales”.

En un comunicado oficial, Corea del Norte sostuvo que la ”temeraria” amenaza de ataque de Washington ”será aplastada por la firme voluntad de todo el personal de servicio unido y la gente” del país. El Ejército norcoreano aprobó la realización de una potencial ”operación sin piedad de las Fuerzas Armadas revolucionarias” contra los EE UU, al que acusó de plantear una ”imprudente amenaza nuclear”. La ofensiva forma parte de una escalada de intimidaciones que había alcanzado su momento más tenso el domingo, cuando el gobierno comunista se declaró en ”estado de guerra” con Corea del Sur.

Desde los EE UU, la vocera de la Casa Blanca, Caitlin Hayden, aseguró que ”Corea del Norte debe detener sus amenazas provocadoras y buscar cumplir con sus obligaciones internacionales”. La funcionaria agregó que los dichos del gobierno norcoreano ”no son constructivos”. ”Esta es otra más en la larga lista de declaraciones provocativas que sólo sirven para aislar más a Corea del Norte del resto de la comunidad internacional y minar sus objetivos de desarrollo económico”, concluyó Hayden.

En ese clima de creciente tensión, el gobierno comunista suspendió el ingreso de trabajadores surcoreanos al parque industrial de Kaesong, un complejo que gestiona conjuntamente con Corea del Sur. De ese modo, el Norte cortó la última vía de comunicación existente entre ambos países y provocó el repudio de su vecino del Sur, que amenazó con usar la fuerza militar si la medida no es revertida, y de los EE UU, que anunció el despliegue de un sistema de defensa antimisiles en su base de Guam.

El presidente norcoreano, Kim Jong-un, prohibió el ingreso de 484 empleados surcoreanos al complejo de Kaesong, aunque también autorizó la salida de unos 860 trabajadores que se encontraban dentro del parque industrial, considerado un verdadero símbolo de acercamiento entre ambos países.

El bloqueo en Kaesong generó el repudio inmediato del gobierno de Corea del Sur. Desde Seúl, el ministro de Defensa, Kim Kwan-jin, aseguró que su país responderá con el uso de la fuerza militar en caso de que la seguridad de los empleados se vea amenazada. ”El uso de la fuerza para liberar a trabajadores es una posibilidad en el peor de los escenarios”, dijo Kim, quien sostuvo que el Ejército está preparado para esa hipotética situación y que, además, tiene capacidad suficiente para destruir en cinco días el 70% de la primera línea de las tropas norcoreanas.

Las reacciones también llegaron desde China, uno de los principales aliados del gobierno norcoreano. ”No queremos ninguna guerra o caos en la península coreana”, aseguró el viceministro de Asuntos Exteriores chino, Zhang Yesui, poco antes de reunirse en Pekín con los embajadores de las dos Coreas y de los EE UU, para buscar una solución al conflicto.

Efe, Ansa y dpa

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