El sonido de un potente altoparlante se escucha desde la puerta principal del edificio de las Naciones Unidas. ”Fuera la ONU de Haití”, grita una voz en castellano. Segundos después lo repite en inglés. El viento helado de las cuatro de la tarde ayuda a que las palabras crucen la Primera Avenida de Nueva York y orienta las miradas sorprendidas de los que salen de la sede del organismo.

LEÉR MÁS  Europa no reconocerá a Jerusalén como capital israelí

Todas se centran en un hombre de gorra con visera, alto y flaco, como los 25 manifestantes que lo acompañan, aunque su color de piel lo distingue del resto. ”Estamos acá porque una de las responsabilidades que tenemos como sindicalistas es luchar contra la política de nuestro gobierno, que impone ocupaciones y guerras a pueblos que están luchando por su autodeterminación y tenemos una deuda muy lejana con el pueblo de Haití”, cuenta a Tiempo Argentino Alan Benjamin, el orador bilingüe que ya se ha bajado del modesto estrado. Benjamin es miembro del Comité Directivo de la Federación Estadounidense del Trabajo y Congreso de Organizaciones Industriales (AFL–CIO, por sus siglas en inglés), la central sindical más grande de EE UU, que nuclea a 56 gremios de trabajadores de su país y Canadá, lo que equivale a 12,2 millones de afiliados. En ese carácter apoyaba, junto a la CUT de Brasil y la CTA de Argentina, la protesta de un grupo de organismos haitianos contra la renovación del mandato por un año de la misión de la ONU en Haití que fue decretado el 12 de octubre pasado por el Consejo de Seguridad.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here