La publicación del dato de inflación de la Eurozona durante septiembre hizo poner en vilo a los mercados europeos, que siguen con temor lo que puede desembocar en una tercera recesión económica de importancia desde que comenzó la crisis de 2008.

De acuerdo al Banco Central Europeo (BCE), la inflación fue del 0,3 por ciento, la cifra más baja desde octubre de 2009, lo cual podría implicar un camino hacia la deflación, es decir, hacia el descenso de los precios (algo negativo en medio del estancamiento productivo de la región).

Asimismo, España anunció que no recaudó lo que esperaba en emisión de deuda, por lo que vuelve a surgir el problema de la deuda entre los países periféricos de la Eurozona, de los llamados PIGS(”chanchos”, por las siglas en inglés de Portugal, Irlanda, Grecia, España).

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Una de las principales señales de la posibilidad de recesión es que también Alemania (hasta ahora con relativo buen rendimiento económico) perdió un 0,2 por ciento del PIB entre abril y junio, y buena parte de los expertos señala que el país podría continuar esta racha negativa en el tercer trimestre, dado que la producción industrial cayó un 4,1 por ciento en agosto respecto al mes anterior, el mayor desplome desde enero de 2009. Berlín rebajó anteayer sus previsiones de crecimiento para 2015 en siete décimas, hasta el 1,3 por ciento.

En Argentina, Mario Blejer ya había señalado que existía esta dualidad entre países periféricos y de primer orden en la macroeconomía europea, y que los Estados Unidos -a través de una política fiscal más flexible- crecían a mejores guarismos que Europa, donde si bien existía una leve recuperación, no se abandonaba la tendencia general de amesetamiento.

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A su vez, Francia tiene pendiente ejecutar un ajuste de 50 mil millones de euros en los próximos años, lo que perjudicará la creación de demanda agregada y por ende las posibilidades de crecimiento, así como también sucede en Holanda, donde el desplome del PBI fue del 1,4 entre enero y marzo, y Finlandia, donde se resintió un 0,4 la actividad económica en el mismo período.

Otro problema que evidencia la crisis, es la confianza, que achica las posibilidades de que crezcan las inversiones. La confianza de los ciudadanos cayó a 99,9 puntos en septiembre, de acuerdo con el barómetro de la Comisión Europea, un descenso de siete décimas y el punto más bajo desde diciembre de 2013. Así, difícil será retrotraer el estancamiento de la industria y el fuerte freno de los servicios registrado durante septiembre en el índice PMI de la consultora Markit.

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Este jueves, el Banco Central Europeo se comprometió a garantizar una mayor liquidez a los bancos griegos para mejorar la situación de los países periféricos de la Eurozona. Las bolsas de comercio de Nueva York, de Europa y de Tokio cerraron este miércoles con profundas bajas.

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