Una de las primeras medidas que tomó el Congreso chino en esta histórica sesión fue poner fin a la llamada política del hijo único, que desde 1980 obligaba a todas las familias del país a tener como máximo un sólo niño o niña y que obligó a miles de parejas a abortar o dar en adopción.

Esta medida, que había sido anunciada el 29 de octubre pasado tras el plenario anual del Partido Comunista de China (PCCh), entrará en vigencia el próximo 1 de enero de 2016, informó la agencia de noticias EFE.

El objetivo de la política del hijo único era reducir los problemas de superpoblación del gigante asiático, un país que ya en 1980 contaba con 987 millones de habitantes y que en 2013 supera los 1.360 millones, según datos de la Oficina Nacional de Estadísticas.

La estimación de la Comisión de Población y Planificación Familiar de China es que de no haberse impuesto esta restricción sobre la natalidad, la población china actual sería de unos 1.700 millones de habitantes.

Sin embargo, en los últimos años la fuerza laboral comenzó a caer y el PCCh decidió modificar su ley de planificación familiar para mantener su gigantesca masa de trabajadores y, así, su política de bajos costos.

Además, el Congreso chino aprobó hoy la primera Ley Antiterrorista de su historia, que da amplios poderes al gobierno e impone nuevas restricciones a la hora de informar sobre actos calificados como terroristas.

Uno de los puntos centrales de la ley autoriza al gobierno a enviar tropas chinas al extranjero para participar en misiones calificadas como antiterroristas, por ejemplo, las ofensivas dirigidas por Estados Unidos y Rusia contra la milicia del Estado Islámico en Siria, o las numerosas misiones militares en África, un territorio clave para Beijing.

Esta ley, sin embargo, fue criticado por algunas potencias extranjeras, principalmente por el gobierno de Estados Unidos.
El presidente Barack Obama alertó que el texto de la nueva ley podría ser utilizado para violar los derechos humanos y políticos de grupos nacionalistas u opositores dentro de China.

Uno de los puntos del texto que destacó Washington fue la imposición de una norma que obliga a las empresas tecnológicas, tanto locales como extranjeras, a instalar ”puertas traseras” en sus sistemas para permitir el acceso del gobierno.

Llamativamente, el propio gobierno de Estados Unidos y de otras potencias occidentales aliadas poseen leyes similares, como ha demostrado la revelación de sensibles documentos secretos de inteligencia por parte del ex espía Edward Snowden, hoy asilado en Moscú.

Además, la ley antiterrorista que fue aprobada hoy en Beijing demanda a las compañías con servidores y datos de usuarios en China facilitar a las autoridades los registros de sus informaciones, los códigos de encriptación y a censurar cualquier contenido vinculado al terrorismo.

La Asamblea Nacional Popular (ANP) de China aprobó muchas otras leyes hoy, sin embargo, la otra que vale la pena destacar es la primera norma específica sobre la violencia doméstica, especialmente la dirigida contra mujeres.

”El país prohíbe toda forma de violencia doméstica”, sostiene el texto, que define la violencia como cualquier ”daño físico, psicológico o de otro tipo” y ejemplifica con golpes, heridas, restricciones del movimiento, amenazas e insultos, según difundió la agencia de noticias oficial Xinhua.

Según datos de la Academia China de Ciencias Sociales, un tercio de las mujeres chinas sufre violencia física, psicológica o sexual, mientras que la Federación de Mujeres del país -una organización fundada por el Partido Comunista- recibe anualmente cerca de 50.000 denuncias por violencia machista.

”Los estudios señalan que la situación ha ido empeorando. Creemos que los datos oficiales son aún conservadores y que la realidad podría ser mucho peor”, advirtió en declaraciones a EFE Dorrit, un miembro de una organización en defensa de los derechos de las mujeres y niños, que utiliza un seudónimo por razones de seguridad.

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