Un comercio colapsado. Millones de desempleados. La libra esterlina cayendo en los mercados. Hay un sinfín de escenarios apocalípticos sobre qué va a pasar si el Reino Unido vota a favor de abandonar la Unión Europea. En realidad, los inversionistas deberían ignorar el llamado ‘Brexit’, dado que realmente no se traducirá en una diferencia para la economía británica, sostiene Lynn en su columna para el portal Market Watch.

La membrecía en la UE brinda una diferencia políticamente, pero la economía y el mercado de valores seguirán con los mismos puntos fuertes y débiles que antes, insiste el analista. Europa es el mayor mercado de exportaciones para el Reino Unido, pero nadie puede creer seriamente en que el comercio se verá afectado: Bruselas no tiene ningún incentivo para poner barreras comerciales contra Londres, acentúa Lynn.

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Si lo hace, destruirá su propia economía. El Reino Unido tiene un déficit comercial enorme con el resto de Europa, por lo que los países de la UE tienen mucho más que perder en cualquier tipo de batalla comercial. Está claro que no habrá un menor acceso al mercado europeo. Además, tarifas y restricciones a negocios son administradas por la Organización Mundial del Comercio (OMC) y es muy difícil imaginar que las economías europeas, la de Alemania, en primer lugar, violen las regulaciones globales vetando las exportaciones británicas, destaca el analista.

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Por otro lado, las empresas internacionales tampoco dejarán de invertir en el país. Vienen, porque es un mercado grande, con un sistema legal estable, mercados laborales flexibles e impuestos corporativos más bajos de los que tiene la mayoría de países europeos. ”Nada de eso va a cambiar. El Reino Unido seguirá siendo un lugar atractivo para basar un negocio”, concluye Lynn.

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