El conductor televisivo brasileño Luciano Huck, de la cadena Globo, anunció hoy su renuncia a su proyecto presidencial para 2018 luego de haber sido invitado por varios partidos y entidades empresariales a presentarse como un candidato ajeno al mundo de la política tradicional para las elecciones de octubre próximo.

“Cuenten conmigo, pero no para candidato a presidente”, dijo Huck en una columna enviada al diario Folha de Sao Paulo, en la cual afirma que continuará “trabajando por el país” pero descartó una candidatura que fue alentada desde medios periodísticos, grupos empresariales y parte de la dirigencia política tradicional.

Huck, conductor del exitoso programa de TV Globo “O Caldeirao do Huck”, tuvo una intención de voto en las encuestas del 5% y la semana pasada el diario O Estado de Sao Paulo publicó un sondeo en portada en el cual se afirmaba que el magnate paulista tenía 60% de imagen positiva, aunque no como candidato.

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Huck participa de una red de empresarios y líderes de fondos de inversión que buscan renovar la clase política, que por el momento, con la decisión de Huck no contará con rivales “outsiders” para la carrera electorald el próximo año.

Huck, un empresario identificado con parte del actual oficialismo, había sido desafiado directamente la semana pasada por el ex presidente Luiz Inácio Lula da SIlva (2003-2010), favorito en las encuestas para las elecciones de octubre, que dijo que le gustaría enfrentar “al candidato de la TV Globo”, en referencia a la emisora más poderosa del país.

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Justamente el sábado, la revista oficialista Istoé había publicado en su tapa una foto del conductor televisivo con el título “El Increíble Huck” anticipando que la candidatura del famoso renovaría el escenario político brasileño, cruzado por el descrédito y el peso del desgaste de denuncias, procesamientos y condenas por corrupción.

Huck apoyó abiertamente en la elección de 2014 vencida por la entonces presidenta Dilma Rousseff (destituida el año pasado) al candidato Aecio Neves, senador del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB) que es el principal sostén del gobierno de Temer.

En su columna de renuncia a la precandidatura, Huck dijo que será un articulador “para buscar la mejoría del páis”.

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“Trabajaré efectivamente para estructura y juntarm a grupos que asuman la misión de ir a fondo en la elaboración de un pensamiento y de un proyecto de país para Brasil”, subrayó el conductor televisivo, también famoso por su trabajo social mediante su ONG y sus empresas.

En la carta, Huck dice estar a favbor de “reformas estructurales, muchas veces dolorosas”, aunque sin especificar de qué se trata.

Finalmente, clama por un país con dirigentes que hagan “menos politiquería y tengan más y mejor representatividad”.

La candidatura de Huck había sido apoyada por sectores económicamente liberales como una tercera vía entre los dos líderes de las encuestas, Lula y el segundo en los sondeos, el diputado ultraderechista Jair Bolsonaro, un ex capitán del Ejército.

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