De entre todos los latinoamericanos, los chilenos tienen fama de ser los más conservadores.

Y, en efecto, hay datos que sustentan el estereotipo.

Fue el último país de la región en legalizar el divorcio, en 2004, y uno de los tres -junto a Nicaragua y El Salvador- que penaliza el aborto bajo cualquier circunstancia.

En 2012, la Corte Interamericana de Derechos Humanos condenó a Chile por el fallo de la Corte Suprema que le quitó la tuición de sus hijas a la jueza lesbiana Karen Atala.

En 1992, las autoridades políticas y la Iglesia católica impidieron que la banda británica Iron Maiden diera un concierto en Santiago, cuando un cardenal católico, Jorge Medina, se comunicó con el gobierno acusando al grupo de atacar la cristiandad (la banda clasificó al país de ”medieval”) y la película de Martin Scorsese ”La última tentación de Cristo” estuvo censurada hasta 1997.

Pero en cuanto a valores y creencias, conservadurismo y progresismo, la historia de Chile es más compleja.

Hitos

Hasta el inicio del régimen de Augusto Pinochet en septiembre de 1973, Chile fue pionero en materias de planificación familiar.

En los años 60, el gobierno de un presidente católico observante, Eduardo Frei Montalva, impulsó el acceso a métodos anticonceptivos modernos y eficientes, dos años después de que la píldora anticonceptiva saliera a la venta en Estados Unidos.

Fue el propio Pinochet quien en agosto de 1989, seis meses antes de entregar el poder, modificó el código sanitario chileno y prohibió cualquier acción ”cuyo fin sea provocar un aborto”.

En materia política, Chile fue, a principios de los 70, el primer país donde un socialista, Salvador Allende, llegó por los votos al poder, mostrando una sociedad abierta a los procesos de cambio social.

Y tras el régimen militar, Chile se convirtió en el primer país de Sudamérica que eligió en las urnas una mujer, Michelle Bachelet.

El 2015 Chile se sumó al grupo de 37 países que regula las parejas del mismo sexo y aprobó el uso medicinal de la marihuana.

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Pero ¿cuán progresista o conservadora es, realmente, la sociedad chilena?

”El más progresista de América Latina”

A muchos les sorprenderá, pero aunque algunas de sus leyes expresen lo contrario, la sociedad chilena es hoy de las más progresistas en América Latina en materias de aborto, avance de las mujeres y derechos de la comunidad homosexual.

Así lo establece el prestigioso proyecto global World Values Survey, que recoge y analiza la información sobre valores y creencias en más de 100 países desde el año 1981.

”De los países latinoamericanos que nosotros estudiamos, Chile es el más progresista”, le dice a BBC Mundo el académico alemán Christian Welzel, vicepresidente de World Values Survey Association.

Welzel es además, cocreador del Mapa Cultural de Inglehart-Welzel, que ubica a las sociedades de acuerdo a su apego a valores tradicionales (religión, familia, autoridad) o valores seculares (donde el divorcio, el aborto y la eutanasia son relativamente aceptables).

Al 2015, la sociedad chilena se ubica casi al centro entre estos dos grupos de valores, mostrando más apego por los valores seculares que naciones como Argentina, Brasil, Perú, Guatemala, México y Colombia.

Según el WVS, sólo Uruguay es más secular que Chile en la región.

Promujeres y proigualdad

En un segundo eje, el mapa ordena a los países de acuerdo a su relación con valores de ”sobrevivencia” (que enfatizan la seguridad física y económica) y los valores de ”autoexpresión” (que priorizan la tolerancia a extranjeros, igualdad para gays y lesbianas, más derechos de género y mayores demandas de participación).

Aquí Chile se ubica detrás de México y Colombia, por ejemplo, pero supera a Perú y levemente, a Brasil.

Welzel da un ejemplo de la información que recogen en Chile desde 1990 hasta ahora:

”Hacemos preguntas como ¿cree que los hombres son mejores líderes políticos que las mujeres? o ¿cree que un grado universitario es más importante para un hombre que una mujer?”

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”Los chilenos tienen respuestas mucho más promujeres y proigualdad de género que los brasileños, los argentinos y mexicanos”.

Lo mismo pasa en otros temas.

”Le damos a la gente una escala del 1 al 10 para ordenar su grado de acuerdo con temas como aborto, divorcio, homosexualidad”.

”En sociedades conservadoras católicas estos son temas que generan mucho desacuerdo, pero no es el caso de Chile”.

”De nuevo, la mayoría de sus respuestas son más progresistas que las que recibimos de Brasil, Argentina, Colombia, Venezuela, Perú o Costa Rica”, explica el académico.

Para Welzel, estos son hallazgos que coinciden con el aumento en el ingreso económico en el país sudamericano y un mayor acceso a la educación.

”Llegado cierto nivel de bienestar, las sociedades empiezan a expresar esta mayor apertura y preocupación por temas que definimos como progresistas”, dice.

Otra cosa es con guitarra

Los datos del estudio global son coincidentes con las encuestas que se conocen al interior del país.

En el caso de la despenalización del aborto, por ejemplo, los estudios muestran una clara tendencia a la aceptación.

Pero la ley no va siempre de la mano de la opinión pública.

La presidenta Bachelet recién propuso este año, y en su segundo período presidencial, un proyecto para despenalizar el aborto en tres causales (inviabilidad del feto, riesgo de vida de la madre y violación).

Los duros términos de la discusión quedaron plasmados en un panel gigante camino al aeropuerto de Santiago que compara el aborto con la tortura y muerte de opositores políticos bajo Pinochet.

Hoy, el Movimiento de Integración y Liberación Homosexual (Movilh), asegura que las encuestas dan un apoyo sobre el 50% a la aprobación del matrimonio igualitario, incluyendo la adopción, pero no es un tema que esté hoy en la agenda del Congreso.

”Otra cosa es con guitarra”, le dice el dirigente del Movilh Rolando Jiménez a BBC Mundo.

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”Hay una diferencia entre lo que se dice y lo que se hace. Hay una disonancia cognitiva entre lo que yo aspiro, creo que es bueno, positivo y lo que hago en lo cotidiano”, opina.

”Chile está en un momento de transición cultural. Y ese cambio se da primero en lo que las personas expresan, y luego en lo que la gente hace. La gente se va poniendo al día con lo que piensa”, agrega.

Desfase

”Una chica nos llamó hoy a las ocho de la mañana, angustiada, porque sus padres la habían echado de la casa por lesbiana. Casos como ese tenemos todos los días”, indica el activista.

Pero reconoce que ”la discriminación va lentamente hacia la baja, los episodios de violencia se repiten, pero hay más denuncias. Las agresiones en la vía pública a homosexuales han bajado. Ya puedes ver en calles de Chile a parejas del mismo sexo de la mano”.

”Cuando desagregas los datos por edad, ves que en Chile hay una línea muy clara entre los jóvenes, que son más tolerantes, más progresistas y los mayores, que son más conservadores”, dice desde el World Values Survey Christian Welzel.

”Esa diferencia existe en todos los países latinoamericanos, pero en Chile es más pronunciada”, añade.

”Chile representa un fenómeno en América Latina similar al de Irlanda en Europa. Irlanda legalizó el divorcio muy tardíamente, pero fue de los primeros en legalizar el matrimonio igualitario”.

”No siempre los valores de las sociedades se expresan directamente en sus leyes, están desfasados. Y eso tiene que ver, no tanto con los valores, como con la situación política del país, con quiénes están a cargo. En Chile se da esa paradoja”, explica Welzel.

”Y más bien parece un problema sobre cómo se trasladan las preferencias de la ciudadanía a la clase política”, concluye.

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