Funcionarios argentinos salen a responder los planteos que se escucharon en ONU contra el calentamiento global

Funcionarios argentinos salieron  a responder los señalamientos de activistas mundiales sobre las políticas ambientales del gobierno nacional y por la “inacción” ante el calentamiento global.

La sueca Greta Thunberg (16) y otros 15 integrantes del movimiento juvenil contra la crisis climática, denunciaron en la Cumbre del Clima de la ONU a Argentina, Francia, Alemania, Brasil y Turquía por violar, mediante inacción, la Convención de Naciones Unidas sobre los Derechos del Niño.

El canciller Jorge Faurie y el secretario de ambiente de la Nación, Sergio Bergman, replicaron los datos de Thunberg.

Faurie aseguró que Argentina “tiene una actitud de contribución” para reducir los daños provocados por el cambio climático y que “es bajo contaminante” en relación con países desarrollados.

“Hay que poner en perspectiva correcta” las afirmaciones de “adolescentes y jóvenes que tienen una gran preocupación frente al mundo que va a haber más adelante, pero en ese rol Argentina tiene realmente una actitud de contribución para un país que es bajo contaminante en comparación con países desarrollados”.

En Nueva York, Argentina ratificó las metas de reducción de emisiones de carbono suscriptas en el Acuerdo de París, que propone no superar un aumento de la temperatura global promedio de 1,5 grados, para lo cual focalizará su estrategia en los sectores de energía, agricultura, bosques, transporte, industria y residuos.

A través de estas medidas “se logrará al año 2030 un ahorro de más de 109 toneladas de dióxido de carbono”, detalló Cancillería, que expondrá en la Cumbre “las buenas prácticas de nuestro sector productivo, tanto la mitigación como en adaptación a los efectos adversos del cambio climático”.

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En tanto, Bergman, explicó que Argentina está entre las naciones denunciadas por una cuestión técnica. “El discurso de Greta es universal, pero para la denuncia que presentaron ante Unicef tomaron solo algunos países, entre ellos Argentina, por una razón técnica. Somos los únicos dentro del G-20 que tenemos un protocolo en el marco de la convención de los derechos de las niñas y niños que permite que ellos puedan denunciar a países si no se cumplen tratados internacionales”, dijo.

Y agregó: “Es un reclamo que corresponde y en el que estamos trabajando no sólo a través de la firma del Acuerdo de París, sino también al aumentar nuestra contribución de mitigación de gases de efecto invernadero y con la creación de cuatro planes de mitigación sectoriales presentados (bosque, transporte, energía y producción)”.

También remarcó que pronto presentarán otro plan de mitigación para para el sector agroindustrial y uno de adaptación. “También presentamos un proyecto de ley sobre cambio climático. Tenemos una agenda muy sólida contra el cambio climático pero también somos muy empáticos con el reclamo de Greta”, reiteró el funcionario que no ha realizado estas declaraciones cuando ha sido cuestionado por sus políticas e inacción y por la subejecución de su presupuesto.

El pedido de los jóvenes

Los jóvenes reclaman más velocidad a los líderes mundiales porque la ciencia dice que queda poco tiempo para frenar esta crisis ambiental. Sobre este punto el secretario dijo: “El Acuerdo de París tiene sus tiempos que son largos (se firmó en 2015 para aplicarse entre 2020 y 2030) frente a un problema que es urgente. No estamos acostumbrados a eso. El IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) es claro al indicar que no alcanza con el Acuerdo de París para llegar a 2030 con menos de dos grados de aumento de la temperatura media global. Es una demanda técnica, política y ética que es lícita, pero requiere de una fuerte acción sobre todo de los países más industrializados y de quienes tiene que financiar el cambio tecnológico”.

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En su discurso Greta también habló contra la idea de que la solución es económica. Bergman asegura que es un cambio económica, pero aclaró: “Jamás discutiría con Greta o con los jóvenes. El punto es lo genuino de su voz. Yo no escucho a Greta, yo escucho a mi hija. Ellos tienen un gran poder, que va más allá de su discurso. Es lo que consumen. Son las reglas del mercado y no las buenas intenciones las que van a regular que solo lo que es sustentable sea rentable”.

Y agregó: “El poder del consumidor es determinante. Los millones de jóvenes que ahora eligen qué consumir, van a cambiar la economía. Van a querer saber de dónde viene el producto y quién lo hizo, si se les pago sueldos dignos a los trabajadores y si no se destruyó el ambiente para producir ese alimento. Es un cambio cultural en el que los valores y no sólo el precio van a regular el mercado”.

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