El presidente estadounidense, Donald Trump, propuso a su homólogo ruso, Vladimir Putin, organizar un encuentro en la Casa Blanca, durante una conversación telefónica el 20 de marzo, antes de la crisis diplomática provocada por el caso Skripal, afirmó ayer el Kremlin.
Trump llamó a Putin para “felicitarlo” por su reelección en las presidenciales para un cuarto mandato en Rusia y habló con él de la posibilidad de un encuentro.

“Durante su entrevista telefónica, fue el mismo Trump quien propuso la reunión”, declaró el consejero del Kremlin, Yuri Ushakov, a la prensa. “Trump propuso organizar este encuentro en Washington, en la Casa Blanca”, señaló Ushakov.

EXPULSIONES DIPLOMÁTICAS

“Pero luego, nuestras relaciones bilaterales se deterioraron de nuevo” con las expulsiones recíprocas de diplomáticos, añadió, relacionadas con el envenenamiento del ex espía ruso Serguei Skripal en Reino Unido.

Según el consejero del Kremlin, desde el 20 de marzo “no hubo ninguna discusión concreta sobre los plazos de ese encuentro”.

“Nos gustaría creer que las medidas tomadas por los estadounidenses en base a acusaciones gratuitas serán retiradas y que podremos empezar un diálogo constructivo y serio”, indicó Ushakov.

Según la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, los dos dirigentes hablaron de “un encuentro bilateral en un ‘futuro no muy lejano’ en un cierto número de lugares distintos, que incluían la Casa Blanca”.

Un alto responsable de la administración estadounidense consideró por su parte que “evidentemente le interesaba” a Moscú hacer pública esta invitación, en un contexto de nueva degradación de las relaciones entre Rusia y EE UU.

Desde la llamada del 20 de marzo, Trump aprobó la expulsión de 60 diplomáticos rusos en EE UU, en respuesta al envenenamiento de Skripal y de su hija Yulia usando un agente nervioso. La masiva expulsión fue acompañada con una advertencia de la Casa Blanca de que los lazos entre Washington y Moscú sólo pueden mejorar “con un cambio en la conducta del gobierno ruso”.

Rusia, que niega su responsabilidad en el envenenamiento y denuncia una “provocación” y una “campaña antirrusa”, respondió con una expulsión similar de diplomáticos.

En este marco, la semana pasada, el secretario de Defensa norteamericano Jim Mattis declaró que el envenenamiento de Skripal, atribuido a Moscú, es parte de una estrategia rusa de efectuar operaciones y luego negar responsabilidad por ellas, que está diseñada para dividir a Occidente.

Un día después de que Washington anunciara la expulsión de 60 rusos en solidaridad con Reino Unido, Mattis dijo el miércoles pasado que las expresiones del presidente Putin de desligarse del envenenamiento de Skripal en el sur de Inglaterra no pueden ser tomadas en serio.

Para Mattis, este caso evoca la invasión y subsiguiente anexión por Rusia de Crimea en 2014, llevada a cabo por hombres armados en uniformes militares sin insignias, y el apoyo de Moscú a separatistas en el este de Ucrania. “Ellos están haciendo cosas que creen que son negables”, dijo el secretario a periodistas. “Y entonces están tratando de romper la unidad de la alianza occidental, la OTAN y ese tipo de cosas”, indicó.

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