Alemania abre el debate sobre los límites de la eutanasia

Decenas de diputados subieron este jueves a la tribuna durante casi cinco horas de sesión para exponer su opinión ante la eutanasia, que no está penalizada en Alemania, y dejaron claro que ningún grupo tiene una posición única al respecto.

Por encima de siglas y partidos, la mayoría de los parlamentarios que tomaron la palabra abogaron por mejorar y extender los cuidados paliativos y se mostraron en contra de las asociaciones que facilitan ahora en este país a los enfermos terminales los medicamentos necesarios para morir.

En el debate se presentaron cinco documentos suscritos por parlamentarios de distintos grupos.

Uno de ellos, apoyado tanto por diputados conservadores como socialdemócratas de la gran coalición, aboga por permitir por ley que los médicos asistan a un enfermo terminal en su suicidio bajo estrictas condiciones.

En nombre de ese grupo tomó la palabra el conservador Peter Hintze, antiguo pastor protestante, quien dejó claro su ”sí a la vida”, pero rechazó que la muerte pueda ser una tortura, y pidió que los médicos puedan atender los deseos de sus pacientes de acuerdo con sus conocimientos científicos y con ”seguridad jurídica”.

La mayoría de sus compañeros en el grupo conservador comparten sin embargo la opinión del ministro de Sanidad, Hermann Gröhe, quien abogó por otorgar un papel central a los cuidados paliativos y rechazó cualquier tipo de suicidio asistido, opinión que respalda el Colegio de Médicos alemán.

Sólo una de las propuestas se opone a la ilegalización de las asociaciones que facilitan los suicidios y está liderada por la diputada de los Verdes Renate Künast, quien este jueves instó a sus compañeros a no dejar que principios religiosos determinen el rumbo de las futuras normas.

El debate tuvo una alta carga emotiva y muchos de los parlamentarios, algunos con voz temblorosa, recordaron en el pleno el caso de amigos y familiares cercanos afectados por graves enfermedades que en algún momento se plantearon la duda de vivir o morir dignamente.

El objetivo de la sesión era abrir el debate para intentar llegar a un documento de consenso, que debería convertirse en ley el próximo año.

En estos momentos el suicidio asistido no está penalizado en este país y ello facilita el trabajo de asociaciones como Ayuda a Morir Alemania o la sección alemana de la suiza Dignitas.

Ambas asisten en la muerte a personas con enfermedades terminales o graves padecimientos al facilitarles los medicamentos necesarios, aunque son los propios afectados quienes deben tomarlos en última instancia.

La mayoría de los diputados se manifestaron hoy en contra de que pueda generarse un negocio en torno a la muerte asistida.

Según explica la organización Ayuda a Morir Alemania en su página web, sólo colaboran en un suicidio asistido cuando el estado terminal del paciente está avalado por un informe médico sobre la situación tanto física como psíquica del enfermo.

Si ningún médico del entorno del paciente está dispuesto a suscribir ese dictamen, la asociación ofrece los servicios de sus especialistas a cambio de 1.500 euros, si bien también garantiza que no abandonará a nadie por problemas económicos.

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